FUE una lástima que el Cádiz no dejara ayer sentenciada la eliminatoria contra el Tenerife. Superó por completo al equipo canario, que sólo se mantiene vivo gracias a la fortuna y al arbitraje anticasero de Arcediano Monescillo. El Cádiz, tras el chupinazo de Aketxe, tuvo todo a su favor para sentenciar, pero en los últimos minutos acusó el enorme esfuerzo realizado. En el terreno de juego se vio que el Tenerife no es un rival tan temible, y que atrás es vulnerable. Por ello, en el partido de vuelta, hay motivos para la esperanza. Aunque será fundamental mantener la concentración que siempre tuvieron ayer.

AUNQUE el Cádiz hubiera ganado en Valladolid no hubiera alcanzado el tercer puesto (que en algunos momentos era posible), y lo mejor que hubiera conseguido es disputar en Carranza el partido de vuelta frente al Tenerife. Para eso tampoco le valía el empate que estuvo a punto de obtener. El equipo suplente compitió bien, sin relajaciones, mostrando en todo momento una motivación suficiente. Se vieron algunos detalles merecedores de reflexión. No todos los suplentes aportaron lo mismo, si bien hay algunos que debieron jugar más minutos. El mejor fue el portero, Jesús Fernández, colocado, muy seguro y blocando bien los balones. Hasta paró un penalti con 0-0.

CON más intensidad que brillantez, como en otros partidos, el Cádiz se reencontró con la victoria cuando más lo necesitaba. En Carranza consiguió el segundo objetivo de la temporada: disputar las eliminatorias de ascenso a Primera División. Tiene mérito, porque al principio no era esa la meta. Como se vio ante el Elche, entre los que pelean por arriba y por abajo no existen diferencias abrumadoras. Sin embargo, los refuerzos de invierno se plantearon para pelear al máximo. La aportación de Aketxe, en las jugadas a balón parado, ha sido determinante.

EL Cádiz salvó un punto en un partido histérico. Puede parece un resultado bueno, si se considera que estaba perdiendo por 2-0 y por 3-1. Ante un rival, el Sevilla Atlético, hiper motivado, aunque no se jugaba nada (o eso se supone), ya que con 52 puntos estaban salvados desde antes de empezar. Para el Cádiz fue otra oportunidad perdida de asentarse en los puestos de fase de ascenso. Ayer faltó sentido común en los jugadores, acierto en las decisiones del entrenador, y hasta más entrega y ambición en algunos momentos de este loco partido.

OTRO partido condicionado por el fuerte viento de levante, que el Cádiz no supo disputar. Desperdició otra gran oportunidad para ganar y asentarse en los puestos de fase de ascenso. Aunque se ha garantizado la permanencia, en Carranza se está estropeando una posibilidad (quizás histórica) de ascender a Primera. Ante el Reus, el Lugo, el Levante, el Nástic de Tarragona y el Córdoba hemos visto cinco empates en casa, en cinco partidos que pudieron ganar. Con esos puntos, el Cádiz estaría peleando la segunda plaza de ascenso directo al Girona. Pero con despistes como el gol del empate de ayer lo tendrá muy difícil para entrar en las eliminatorias de ascenso. No era ese el objetivo, pero se había puesto tan a tiro…