VICTORIA muy importante para el Cádiz, con luces y sombras. El equipo vuelve a tomar impulso en la carrera por el ascenso. Sin embargo, en Las Palmas, dejó sensaciones contradictorias, por no apuntillar al rival cuando estaba vencido, y por cometer errores inquietantes. Los canarios llegaron con peligro a la portería de Alberto Cifuentes, se hartaron de lanzar córners, y con algo más de puntería hubieran evitado la victoria del Cádiz. Con el 0-2, el partido estaba para decidirlo sin pasar apuros, pero el gol de Rubén Castro sembró inquietudes hasta el final.

EL empate final no disgustó al Cádiz ni al Zaragoza. Ambos equipos salieron con la clara consigna de no perder. Sin embargo, el 0-1, en la primera llegada del Zaragoza en el partido, nada más empezar la segunda parte, rompió las previsiones. Al Cádiz se le vieron sus carencias, con la falta de remate. El penalti que evitó la derrota llegó en una genialidad de Perea. A Cervera le gustan los extremos que terminan tirados en la banda con calambres, como Salvi, pero en ocasiones te salva el único que juega a eso que llaman fútbol.

EL destino devolvió al Cádiz, en el último minuto, los dos puntos que le regalaron al Mirandés. Parecía imposible que le marcaran un gol al Racing de Santander, que había jugado con uno menos durante más de 80 minutos (prolongaciones incluidas) por la merecidísima expulsión de Olaortúa, que hizo una entrada de aizkolari a Nano Mesa, al que lesionó. Esta jugada enrareció el partido, que pasó a ser un recital de impotencia por parte del Cádiz. Hasta que llegó la jugada del gol, con un chupinazo postrero de Juan Cala. Premio para el central, que había sido el mejor del Cádiz con diferencia.

SIGUE la mala racha. El Cádiz perdió en Riazor, donde el Deportivo sólo dispuso de una jugada clara de gol: la que marcó Sabin Merino en el minuto 65. Suficiente, porque el Cádiz, en los 95 minutos que duró este partido, fue incapaz de crear ninguna con relativo peligro. Decir que no deben entrar dudas es una parida. Por el contrario, el sueño del ascenso se está complicando a base de decepciones y errores. El Cádiz no gana desde el 15 de diciembre en Oviedo. Después perdió en Carranza con el Numancia y en enero ha sumado dos puntitos. Además el Logroñés, de Segunda B, lo eliminó de la Copa del Rey en los penaltis. En 2020 no ha ganado. El problema no es que otros aprieten, sino que así es imposible seguir arriba.

EL Cádiz ha entrado en la fase tenebrosa de la temporada. Eliminación en la Copa del Rey cuando ya estaba en el bote; y regalo de un empate en Carranza, cuando el partido se puso con 3-1 en el minuto 91. El Mirandés, que chutó cuatro veces a portería, marcó tres goles, dos de ellos en los minutos 95 y 97. Dos goles llegaron en disparos de larga distancia, en los que el portero Alberto Cifuentes reaccionó tarde y mal, sobre todo en el segundo. El Cádiz tuvo el partido ganado, por aciertos esporádicos, sin jugar bien, pero no supo competir, como en los finales de Liga de las dos últimas temporadas. Lo malo es que no estamos en el final, sino que acaba de empezar la segunda vuelta y no se debería estropear lo conseguido.