PARTIDO serio del Cádiz para ganar con merecimiento en Zaragoza. Sexto triunfo consecutivo en Liga. Pleno de victorias en noviembre: cinco de cinco. Desde aquella tarde triste en Almendralejo, el día del Pilar, cuando el equipo parecía embalado hacia el descenso, han cambiado muchas cosas. Pero no es una racha afortunada, ni es por casualidad. Es que Álvaro Cervera por fin ha encontrado un equipo titular fiable y ha dejado de experimentar. En Zaragoza sólo el Cádiz se pudo complicar la victoria al final. Por no hablar del árbitro Areces, que tuvo tres decisiones discutibles.

NOVIEMBRE, el mes más triste del año, ha sido el más alegre para el Cádiz. Una racha espectacular, que lo ha llevado de temer por el descenso a mirar hacia arriba. Un cambio como de la noche al día, en resultados, eficacia y actitud. Un cambio que no ha sido por casualidad y que tiene nombres propios. Pero lo más importante es que el equipo ha recuperado la fe en sus posibilidades. El 4-1 a las Palmas esta vez no fue exagerado, sino un resultado ajustado al partido. El Cádiz cedió la posesión del balón al rival, pero supo aprovechar todas sus debilidades.

RESULTADO engañoso. El 1-3 no guarda relación con el partido. Lo normal hubiera sido que el Cádiz perdiera en Córdoba. Ganaron en los últimos minutos, cuando resultó providencial la entrada de Aketxe en el tercer cambio. Bajo una fuerte lluvia, estaba dando la sensación de que el Cádiz se conformaba con el empate, después de un partido repleto de imprecisiones. Pero en esta categoría  equilibrada, la fortuna pone y quita puntos. El Córdoba estrelló tres disparos en la madera y tuvo casi siempre el mando. Pero su defensa es un coladero y el Cádiz, a última hora, supo aprovecharlo.

NO es por casualidad. Tres partidos consecutivos ganados (dos de ellos en Carranza), con nueve puntos para tener otras sensaciones. ¿Qué ha pasado? El entrenador, Álvaro Cervera, cuando estaba en modo réquiem, rectificó y ha encontrado el acierto, junto a más suerte. Ha recuperado a Garrido, que es la mitad del éxito de su estrategia, ha hallado un central fiable en Sergio Sánchez, ha dado su brazo a torcer con Brian Oliván, ha conseguido que Salvi vuelva a correr como un ciclón y a dejarse de niñaterías, ha adaptado a Jairo a la otra banda, y le ha beneficiado que Lekic se ha reencontrado. El equipo ya no es una banda de futbolistas desganados. Y, además, ha nacido una estrella de la cantera: Manu Vallejo.

EN este partido, ocurrió algo sorprendente: el Cádiz recuperó la magia de sus grandes días. Y, precisamente, ante el Elche. Como si hubiéramos entrado en el túnel del tiempo, regresó aquel equipo capaz de lo peor, sí, pero también de lo mejor, de lo que rompía los esquemas. Aquellas botellas de cava que se quedaron sin descorchar una tarde ya lejana, cuando el Cádiz ascendió en Elche… O los cinco taponazos de la segunda parte de ayer. Fue un partido para el recuerdo, en el que Lekic y Salvi ejercieron de revulsivos. El Cádiz marcó cinco goles en 25 minutos mágicos, cuando habían conseguido sólo ocho en 11 partidos.