LA situación ya es insostenible. El Cádiz ha entrado en una espiral que conduce al desastre. Ha ganado un solo punto ante el Nástic y El Extremadura, dos de los peores equipos de la Liga 1/2/3. En ambos casos después de tener el partido con ventaja y desperdiciarla por esa fragilidad defensiva que sufre. Y que se une a un pobre rendimiento en ataque. Los fichajes de Cordero han debilitado al Cádiz. Pero el entrenador, Álvaro Cervera, ya ha demostrado que es incapaz de conseguir que el equipo reaccione. Su hoja de servicios está ahí. Pero si continúa al frente del equipo, lo normal es que lo deje donde se lo encontró: en el pozo.

LO peor no fue el resultado, el empate en casa ante el colista de Tarragona, sino la vergonzosa segunda parte que jugó el Cádiz. Está en un momento muy difícil, porque necesita un cambio de rumbo y de actitudes. Era un partido fácil para ganar y bien encarrilado, con un gol de penalti que marcó Álex. Perro se volvió a ver que el Cádiz ha perdido sus virtudes. Ahora la defensa es un coladero. Ahora los futbolistas amarillos no son intensos. Ahora no se sabe si están desmoralizados o les importa poco el futuro de su equipo. Ahora parece que los factores extradeportivos se han contagiado.

El entrenador Álvaro Cervera hizo cambios en busca de un revulsivo. Jugó de central Edu Ramos, ya que el fichado Sergio Sánchez llegó tarde y en baja forma, y están lesionados Servando y Marcos Mauro. También volvía a la titularidad Aketxe, que empezó bien hasta que se fue disipando. Lekic tuvo una oportunidad y demostró que no es el delantero que necesita el Cádiz. Mientras que Agra centraba por la derecha, pero nada se pudo rematar como es debido.

LA derrota en la visita al Tenerife ha acentuado el despropósito que sufre el Cádiz. La situación es insostenible. El enfrentamiento entre Manuel Vizcaíno y Quique Pina se refleja en el equipo. La plantilla está mal planificada por Cordero, debido a las circunstancias del traspaso de Alvarito, a que se equivocó, o ambas cosas a la vez. A eso se suma la inutilidad del entrenador, Álvaro Cervera, para enderezar el rumbo. Los técnicos no están para quejarse, ni para decir que hemos cometido fallos, sino para aportar soluciones. En caso contrario, ya se sabe cuál es la ley del banquillo, por muy triste que resulte.

EL Cádiz sufrió una derrota dolorosa ante el Alcorcón, que se gestó en un primer tiempo de errores e infortunio en que todo salió mal. Le bastó al Alcorcón jugar con orden y enviar balones largos para dejar en evidencia a la defensa del Cádiz, con la habilidad de Jonathan Pereira y dos chispazos de Juan Muñoz. Esta temporada el Cádiz mueve mejor el balón, y se despliega con más aseo, pero no tiene peligro en el ataque; y atrás sufre porque no existe contundencia ni solidez. Es una plantilla descompensada, que puede sufrir mucho si el entrenador no lo remedia ya.

EMPATE a última hora del Cádiz, en un partido que mereció ganar. Hubiera sido muy triste perderlo, después de haber superado netamente al Albacete y crear jugadas claras de gol. Si no consiguió los tres puntos fue por la gran actuación de Tomeu Nadal, que es uno de los mejores porteros de la división. Y también porque el Cádiz buscó el gol con Carrillo y después con Lekic, hasta que Cervera puso a Dani Romera para jugar un ratito, como ya le hemos visto otras veces. A este futbolista, que marcó con un taconazo de pillería, no se le han concedido las oportunidades de las que han disfrutado otros. Es un problema de estilo. Ya se sabe lo que más gusta en el banquillo: un tronco en el área.