AHORA podrán decir que lo importante para el Cádiz no es la Copa del Rey, sino la Liga. O alegrarse con el consuelo de tontos de que también han eliminado al Getafe (que disputa la Europa League), o a otros clubes de Segunda, como Huesca, Las Palmas, Albacete, Fuenlabrada y Ponferradina, que cayeron ayer. Sin embargo, la forma de perder fue lamentable. Y no sólo por sucumbir en los penaltis, sino porque les empataron una eliminatoria ganada a falta de dos minutos, y porque no fueron capaces de enmendarlo en la prórroga.

EL Cádiz regresó a la competición y se conformó con un puntito en Ponferrada. Al final, hasta pudo ser peor, porque la expulsión de Quezada en el minuto 85 volvió a dejar al Cádiz en inferioridad, una vez más. ¿A qué está esperando el club para enviar un video de los últimos arbitrajes a quien corresponda? El de ayer, Pulido Santana, estaba dentro de un orden, hasta que en los últimos diez minutos empezó a mostrar sus habilidades. Pero si el Cádiz no pudo empezar el año con victoria fue por su nulidad en ataque. También es verdad que en la primera parte jugaron a no perder.

EL año 2020 puede ser el del regreso del Cádiz a Primera. Tanto el presidente, Manuel Vizcaíno, como el aspirante, Enrique Pina, coincidieron en señalar el pasado sábado que están interesados en el ascenso. De este modo no se repetirían las habladurías de las dos últimas temporadas, cuando el Cádiz flojeó misteriosamente en las últimas jornadas. La oportunidad que tiene es sensacional. Y me refiero al ascenso directo. Del tercer al sexto puesto sólo sube uno y se quedan en Segunda tres. El Cádiz ya tendría casi un pie y medio en Primera, si hubiera estado a mejor nivel en los cuatro partidos de diciembre, en los que sólo sumó cuatro puntos y dejó escapar ocho. También es cierto que influyeron los arbitrajes en esos partidos.

A la media hora, si nos dicen que el Cádiz-Numancia va a terminar con 2-4 en el marcador, hubiéramos pensado que era imposible. El Cádiz ganaba por la mínima, era superior y controlaba el juego. Nadie podía pensar entonces que un error garrafal de la defensa y un arbitraje impresentable de Ávalos Barrera (con VAR incluido) romperían el partido. El Cádiz cayó víctima de las circunstancias y de sus propios errores. Pareció como si se hubieran ido de vacaciones antes de tiempo. Primero no tuvieron el corazón caliente y después tampoco la cabeza fría. Se estropeó absurdamente una noche que debía ser de fiesta por la gran temporada.

LA victoria del Cádiz Oviedo supo a gloria, más allá de tres puntos importantes para reforzar el liderato. Con el triunfo se proclaman campeones de invierno y se presenta la candidatura para el ascenso directo a Primera en verano. Además, se rompe un maleficio que duraba 42 años. Desde 1977 (la temporada del primer ascenso con Enrique Mateos) no ganaba el Cádiz en el campo del Oviedo, un equipo gafe, que prolongó la estancia del Cádiz en Segunda B. Sin embargo, ahora el equipo va viento en popa, a pesar de los que intentan sembrar tormentas. No merece la pena recordarlo, pero es vergonzoso enturbiar los buenos momentos. Hay que apoyar a este Cádiz, con vitola de campeón.