SE rompió la racha triunfal del Cádiz con un borrón inesperado. El Valladolid se llevó los tres puntos de Carranza con menos méritos que otros equipos a los que se ganó. Les bastó con defenderse bien, cerrar espacios y aprovechar el regalo de Reyes con retraso que les hizo Alberto Cifuentes. No se puede minimizar la importancia de ese error, sin tampoco cargarle a él todas las culpas. Porque los recursos ofensivos, la puntería y hasta la suerte de otros partidos  se echaron en falta. Por ser positivos, recordemos que el Cádiz termina la primera vuelta con 33 puntos. Y que iba por el buen camino.

APROVECHÓ el Cádiz la oportunidad de jugar con un futbolista más durante 70 minutos. Aunque a punto estuvieron de estropearlo. En la segunda parte el Elche, pese a la inferioridad, buscó el gol con una entrega intachable. Al Cádiz le faltó aplomo y se le vio desbordado en ciertos momentos, aunque ganó por su acierto en los contragolpes. Con este resultado suma 33 puntos. Se mantiene en el grupo de arriba, algo alejado del Levante,  peleando junto a Getafe y Girona. Puede que sea un espejismo, pero ahí están.

SE ha terminado 2016, que para el Cádiz fue el año del cambio. No sólo por el ascenso a lo que ahora se llama La Liga 1/2/3 (antes Segunda División), sino porque la trayectoria deportiva y la gestión del club permiten aspirar a un futuro mejor. El proyecto de Locos por el Balón se tambaleó en 2016, con las discrepancias entre Manuel Vizcaíno y Quique Pina, pero lo recompusieron, aunque sea porque tienen un matrimonio de conveniencia. Esa es una de las claves de la mejoría. En la parte deportiva, el Cádiz tiene una estructura heredada del Granada, con Juan Carlos Cordero; es decir, de un club al que dejaron en Primera antes de recalar en el Cádiz sin tapujos.

En la estructura social y deportiva, el Cádiz ha crecido. Sin embargo, es cierto que el ascenso a Primera División no es una obligación, porque lo principal es consolidar una estructura que evite nuevos fracasos, como los que devolvieron al Cádiz al pozo de la Segunda B. Allí ha estado a punto de ahogarse. Y, como dice Pina, el ascenso a Primera sería como si a un pobre le toca la lotería, o algo así. Pero si el pobre es listo, a lo mejor consolida su fortuna.

A estas alturas de la temporada, en el parón de Navidad, el Cádiz está mejor de lo esperado. Clasificado en cuarto lugar, en posición de eliminatoria de ascenso a Primera. Se sigue diciendo, con buen criterio, que el objetivo es la permanencia. El Cádiz ya tiene 30 puntos, por lo que con 21 ó 22 más (a falta de 23 partidos) estaría salvado. Sin embargo, la competición es muy larga y no se puede descartar un bache. El Cádiz, que es el mejor de los ascendidos de Segunda B, llegó a estar a 9 puntos del Reus y del Sevilla Atlético, a los que ahora supera. Aún queda mucho esfuerzo por delante. Y es imprescindible reforzar el equipo.

ESTE Cádiz ha crecido a un nivel inimaginable hace medio año. El 4-1 al Sevilla Atlético certifica 30 puntos que huelen a salvación, pero que abren una puerta para seguir creciendo. Este Cádiz ya no es el que jugó la fase de ascenso de Segunda B para subir a base de coraje. Este Cádiz ya ni siquiera es el que comenzó su aventura en el retorno a Segunda A, con muchas dudas y apelando a su coraje para ir sumando puntos. Este Cádiz mantiene su espíritu de lucha, pero ha crecido, ha ganado en confianza y soltura. Ahora le sale bien casi todo. Por eso se empieza a mirar hacia arriba, sin olvidar el objetivo, que es mantenerse.