EL primer lunes de Cuaresma sigue marcado en las agendas de los cofrades de Sevilla. Es el día del Vía Crucis de las hermandades. El matiz es importante. Cada año el Consejo  nombra una imagen, titular de una cofradía, pero es un acto conjunto, de todos, para el que existe un protocolo y unas normas. Se celebra en el interior de la Catedral, donde son rezadas las estaciones y la meditación final. No es un culto callejero, sino que la imagen sagrada es trasladada desde su templo, en unas andas, con recorridos de ida y vuelta. Este año han designado al Cristo de la Conversión del Buen Ladrón, de la Hermandad de Montserrat, una imagen excepcional, que cumplirá cuatro siglos, obra de Juan de Mesa, de la que se ha dicho que es como “el Gran Poder crucificado” (es parecido, pero no es exactamente así), y que no había sido elegido hasta ahora.

l La mañana fresquita y nublada adquiere protagonismo en la procesión l Han aumentado la presencia de jóvenes y las peregrinaciones procedentes de municipios del Aljarafe

LA Virgen siempre sale al encuentro de sus hijos. Vuelve a sonar la plegaria: “Aunque mi amor te olvidare, Tú no te olvides de mí”. La Virgen de los Reyes nunca se olvida de Sevilla. Hace algunos años pareció que esta procesión del 15 de agosto se iba a quedar como una costumbre de personas mayores, pero ayer pudimos ver que la devoción se rejuvenece. Los jóvenes la han descubierto y acuden cada año más. Puede que el punto de inflexión estuviera en 2011, con aquella Jornada Mundial de la Juventud que presidió Benedicto XVI en España, que le ofreció mayor visualización a los jóvenes en la procesión. O puede ser el fruto del trabajo mariano que hacen en muchas parroquias y hermandades, no sólo de Sevilla, sino también del Aljarafe.

Los rezos y cantos aumentan la solemnidad en una gran mañana eucarística l El cortejo no se redujo y tardó más tiempo que en 2017

ERA una mañana soleada y fresca, más apropiada para ver la procesión eucarística  del Corpus que para irse a las playas. Los cambios moderados que han sido introducidos, para darle un mayor sentido religioso, se pueden considerar un éxito del arzobispo, Juan José Asenjo. Porque fue él quien afirmó que la procesión necesitaba una mayor devoción. Más cánticos y oraciones y menos representaciones (de capillitas), era la conclusión obtenida. En lo primero, ha sido un éxito; aunque en lo segundo, no.

LA Madrugada más segura de la historia (según había sido definida por las autoridades) funcionó razonablemente bien, pero tuvo demasiados elementos atípicos. Aparte de las medidas especiales de megafonía e iluminación que estaban preparadas por si acaso, hay que destacar el trabajo policial en los cruces conflictivos, que ya son casi todas las esquinas. Resulta raro ver una cofradía con los policías nacionales vigilando a los asistentes, por si hubiera presuntos delincuentes. Pero es el sino de los tiempos. Esta vez lo tenían bien estudiado y bien planificado. Como lo demuestra que el conato de la calle Reyes Católicos, a las 3:34 (hora clave de otras veces), mientras pasaba la Esperanza de Triana, duró pocos segundos, no se propagó y fue frenado en seco. Hubiera pasado desapercibido, de no mediar un tuit de Emergencias para darlo a conocer sin alarmismo.

l Montserrat y La Carretería mantienen huellas de la Semana Santa romántica en la tarde del Viernes Santo l Las alegorías tenían carácter formativo para explicar detalles religiosos al pueblo

ALGUNOS preguntarán: ¿pero queda algo romántico en la Semana Santa de Sevilla? Pues sí. Aunque a veces se confunde y se mezcla lo romántico con lo barroco, y a la inversa. Por razones complejas de resumir, caló una nostalgia canónica, una tendencia a evocar una Semana Santa antigua y en teoría ideal, que se ubicaría en el siglo XIX. Así se añoran los bordados de entonces, los pasos de entonces, y todo lo de entonces que en gran parte   se perdió después, con las nuevas modas del siglo XX.