LAS listas de las elecciones andaluzas están dando mucho que hablar. Para empezar, no son tan apetitosas como las del Congreso de los Diputados. Se supone que hay que guardar a las figuras para las elecciones generales. Y para seguir, en Andalucía se modificó la legislación, que ahora impide a los alcaldes ser parlamentarios andaluces. Lejanos quedan laquelos tiempos de principios del siglo XXI, cuando Teófila Martínez lideraba al PP andaluz y era la jefa de la oposición a Manuel Chaves, mientras lo simultaneaba con la Alcaldía de Cádiz. No sólo ella. Otros alcaldes andaluces de capitales fueron parlamentarios. Y, aparte del pluriempleo, funcionaba como gancho electoral.
ALGÚN día, no sabemos cuándo, volverán los trabajadores a los terrenos de Delphi. Ya no será Delphi, ni los mismos trabajadores, pero volverán. Sin embargo, asuntos como éste hay que tomárselos con calma. La burocracia gaditana no es estresante, y así como las cosas difíciles no se hacen de un día para otro, aquí no se hacen de un siglo para otro. Les voy a poner un ejemplo lógico, ahora que está de moda la filosofía. Una empresa denominada European Energy Network SL (conocida como EBIoN) presentó una oferta en octubre de 2017 a los administradores concursales para adquirir dichos terrenos y crear de 200 a 250 puestos de trabajo con su proyecto de inversión. Todavía están esperando la respuesta.
LAS cosas de la memoria histórica y de los tiempos posmodernos. Hemos pasado de El halcón maltés a El atún maltés. Es famosa la novela policiaca de El halcón maltés, escrita por el gran Dashiell Hammet, en la que participaba su famoso detective Sam Spade. Después fue llevada al cine, en una película del mismo nombre, de 1941, por lo que se estrenó en los años de las cartillas de racionamiento y el hambre, y de los maquis, y de todo eso que pasó en otro siglo. La película El halcón maltés estaba dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart. Todo de primer nivel, una exquisitez, como es el atún de almadraba.
TODAVÍA no hay Presupuestos Generales del Estado para 2019, pero se habla de ellos como si ya existieran, o como si nunca fueran a existir. Por ejemplo, Pablo Casado el del PP dice que son unos presupuestos fake, más falsos que Judas. Ciudadanos los quiere bloquear directamente. Podemos espera conseguir el milagro laico, para lo que irá Pablo Iglesias en peregrinación a la cárcel para hablar con Oriol Junqueras, que tiene una de las llaves de la mayoría en el Congreso. Y Pedro Sánchez espera en la Moncloa, donde ya ha empezado a rectificar lo anunciado, siguiendo su costumbre. No obstante, lo que me llama la atención es que todavía apenas se habla, para bien o para mal, de la repercusión en la provincia de Cádiz.
Yo supongo, a la vista de lo que antes decían, que van a terminar la línea ferroviaria de Algeciras a Bobadilla, gracias a la gran dotación presupuestaria. O que harán algo para empezar la autovía que falta entre Vejer y Algeciras, imprescindible para conectar a Cádiz con la autovía del Mediterráneo.
UN aficionado al Cádiz misterioso me ha alertado: lo que está ocurriendo en la plaza de Sevilla es como un conjuro, un sortilegio. ¡Es la maldición de la Aduana! Vaya por Dios, y por la revista Nature. ¿Y eso qué es? Pues un maleficio, en el que sólo creemos los supersticiosos y los observadores empíricos. Consiste en que desde que dijeron que había que derribar la Aduana, pues ha ocurrido exactamente lo contrario: la Aduana sigue en pie, la Aduana vive, la Aduana es lo único que funciona en esa zona de la Plaza de Sevilla. Y todo lo demás ha fracasado, o se ha retrasado, o está sufriendo un gafe que no lo aguanta ni la madre que lo parió.