DIGNIDAD no es acusar del accidente de tren de Urda (Toledo), con 69 muertos, a un trabajador del centro de control de Atocha apenas dos horas después del siniestro. Dignidad no es filtrar las grabaciones de lo que se habló en el control, para que se vea quien es el culpable antes de la investigación. Dignidad no es tirar la piedra y esconder la mano, negando lo que dijo: que el accidente se debió a un error humano.
EL trágico accidente en Urda (Toledo) ha mostrado la marginación que sufre Andalucía, entre otras consecuencias. El Ministerio de Transportes la ha perjudicado con dureza en los últimos años. Más aún desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno central. Ese periodo del sanchismo ha coincidido con una Junta de Andalucía que ya no estaba gobernada por el PSOE, después de casi 40 años, sino que el presidente es Juanma Moreno, del PP. El castigo a los andaluces parece que se ha extremado en las inversiones de obras públicas. El catálogo de obras pendientes es grande. Pero la gota que colma el vaso de la vergüenza es lo que se ha conocido después del accidente sangriento del AVE y el Iryo.
POCO más de nueve meses han transcurrido entre dos accidentes ferroviarios de máxima gravedad en España, con un balance total de más de 100 fallecidos. Ambos han afectado a trenes de alta velocidad en la línea que une Madrid con Sevilla. Con el suceso de Adamuz (Córdoba) el 18 de enero de 2026 y el de Urda (Toledo) el 28 de octubre de 2026 se ha escrito la historia más negra del AVE en España. Los dos terribles siniestros han sucedido con Óscar Puente en el Ministerio de Transportes y con Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Aparte de los errores personales que pueda haber en ese accidente, y de los fallos técnicos en el sistema de seguridad, se deben asumir las responsabilidades del Gobierno sanchista, que ha convertido el ferrocarril español en una vergüenza mundial.
EN menos de tres meses, han fallecido dos de los alcaldes que ha tenido Sevilla en la democracia. Con Monteseirín y Uruñuela, y anteriormente con Del Valle, hemos perdido a tres de los que han gobernado la ciudad en los últimos 47 años. Luis Uruñuela llegó a la Alcaldía en 1979. Fue el primer alcalde democrático tras el franquismo. Alfredo Sánchez Monteseirín llegó a la Alcaldía en 1999. Fue el primer alcalde del siglo XXI y permaneció en la Alcaldía durante 12 años, por lo que ostenta el récord municipal. Será muy difícil que alguien lo supere en los próximos años, pues no se atisba a nadie como el malagueño Francisco de la Torre para permanecer más de un cuarto de siglo al frente de la Alcaldía.
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que se impuso en EEUU y en otros países europeos. La expansión de la vivienda en suburbios, lejos del centro. En unos casos con unifamiliares o adosados, y urbanizaciones como las construidas en el Aljarafe. Y en otros con pisos de calidades confortables modernas (por así decirlo) para familias de clases medias, que pueden comprarse una vivienda en urbanizaciones como Palmas Altas, Entrenúcleos o la Hacienda del Rosario, y que avanzan en el modelo que se implantó en Montequinto o Los Bermejales, entre otros barrios.