LOS capillitas y los devotos de la piedad popular apenas se han enterado, pero el papa León XIV, en su próxima visita a España, tendrá la oportunidad de rezar ante las imágenes de la Esperanza Macarena y el Señor del Gran Poder. Aunque no son las de Sevilla, sino las de Barcelona. No se le ha dado la oportunidad de que venga a Sevilla y vea los originales, en sus basílicas, pero al menos podrá ver las copias en la parroquia de San Agustín de la capital catalana, que es donde reciben culto y donde tienen una hermandad.
EN todas partes se estrechan el cinturón, incluso en la calle Ferraz. Y, si presuntamente hacían facturas falsas, ¿quién nos asegura que las joyas no son presuntamente falsas? Un mayordomo de Zapatero las ha valorado entre 30.000 y 50.000 euros. La gente se reía al enterarse, al ver la señorial apariencia de las joyas de doña Sonsoles y los relojes de aspecto lujoso. El juez Calama ha encargado un informe pericial. De modo que estamos en el momento VAR, en la revisión, que es cuando nos dirán si esas joyas valen un potosí, o son de bisutería, o las han falsificado, o…
A pesar del joyero familiar de los Zapatero, que algunos confunden con el Tesoro del Carambolo, todavía no se sabe si el presidente Sánchez adelantará las elecciones generales a 2026. Sería la primera vez que le hace caso en algo a Felipe González, con lo cual no parece probable. “Antes de la Navidad”, pide Juanma Moreno. Con villancicos en el Parlamento de Andalucía (o no), los sevillanos van a votar tres veces en el plazo aproximado de un año. La primera vez fue el domingo 17 de mayo. La segunda no se sabe si será en las elecciones municipales de mayo de 2027, o en las generales de Adviento, si es que las anticipan. O puede que se vote en las generales y en las municipales en mayo, lo que podría ser la ruina para muchos alcaldes y concejales socialistas. Le deben decir a su jefe don Pedro que todos ellos no tienen un tesoro de bisutería como el de los Zapatero, guardado en la caja fuerte de sus despachos.
AUNQUE algunos se empeñan en negarlo, desde la Transición, existe un sentimiento y un voto andalucista. Es cierto que se canalizó a través del PSA y del PA, y que los enfrentamientos entre el sector de Rojas-Marcos y el de Pacheco, así como otras circunstancias, los llevaron a la travesía del desierto y a la ruina como partido. A partir de Escuredo, el PSOE había amarrado una parte de ese voto. Pero su andalucismo se ha ido diluyendo, hasta ser ya inexistente. Con la candidata que han presentado le dieron la puntilla, si algo quedaba.
LOS resultados de las elecciones en la capital de Andalucía son vergonzosos para el PSOE, en general, y para María Jesús Montero, en particular. En cualquier país democrático (en el Reino Unido, por ejemplo) por menos piden dimisiones de políticos. En la provincia también son malos, aunque algo menos. Y ha influido que el PP ha perdido un escaño en la provincia (obtuvo 8 y en 2002 consiguió 9), pero ha sido gracias al reparto por el ascenso de Adelante Andalucía. Por cierto, la subida de Adelante a quien más ha beneficiado es a Vox, que se ha encontrado la llave de la gobernabilidad andaluza, a pesar de su escaso crecimiento. Y bajando en el voto urbano en algunas ciudades. Por ejemplo, en Sevilla.