POR culpa del caos ferroviario, en Andalucía ha aumentado el uso del coche privado. En las ciudades hay más atascos en las últimas semanas. Y en las carreteras ha coincidido con las borrascas, que las han dejado peor de lo que ya estaban. La Junta de Andalucía, el Gobierno y las Diputaciones se supone que van a hacer obras de emergencia. En principio, para poner parches. Pero hay un problema estructural: el estado de las carreteras andaluzas era tercermundista antes de las lluvias. Incluidas las autopistas y autovías, donde destaca el colapso de la AP-4 entre Sevilla y Cádiz.

EN Sevilla gusta mucho un maratón. O eso se supone. En Sevilla puedes correr todos los años un maratón, un medio maratón, un cuarto de maratón (la carrera nocturna del Guadalquivir) y varias mitades de cuartos de maratón (las carreras populares de 5K que organizan en los distritos o por los más variopintos motivos). De modo que en Sevilla hay casi tantas carreras populares o impopulares como vía crucis y cruces de mayo. Todas esas carreras necesitan dotaciones de policías y cortes de tráfico. Y, cuanto más extraordinaria es la carrera, más grande es el corte del tráfico, sin que los ateos se quejen tanto como cuando sale un paso.

HOY es Miércoles de Ceniza. Se cumple justo un mes desde los accidentes ferroviarios de Adamuz. Aquella tarde del domingo 18 de enero unos viajeros subieron a un tren Iryo en Málaga, con destino a Madrid. Otros subieron en la estación de Madrid-Atocha en un tren Alvia, con destino a Huelva. Sus destinos se cruzaron en el término municipal de Adamuz (Córdoba). y no se sabe aún lo que pasó, pero ambos trenes colisionaron y descarrilaron. Murieron 46 personas y 126 resultaron heridas. Tarde apocalíptica. La muerte segó unas vidas repletas de ilusiones. Mayores, maduros, jóvenes, niños... Con el recuerdo de un viaje que nadie sabía que sería mortal. Con los sueños rotos, con la vida segada. Después se habló del dolor, la solidaridad y el luto.

A propósito del pésimo funcionamiento de los trenes y las obras del puente del Centenario en Sevilla, se ha vuelto a debatir sobre las inversiones públicas. Óscar Puente dice que han invertido 700 millones en las líneas del AVE de Andalucía. Sin embargo, en las obras públicas, el gasto debe ser eficiente. Gastar mal es despilfarrar. Y también es necesario planificar bien, estableciendo prioridades con coherencia. Y sin acumular retrasos, porque la larga duración encarece los presupuestos.

 

Un ejemplo de despilfarro lo tenemos en las obras de la SE-40 para cruzar el río. Empezaron por el proyecto de los túneles. Compraron una tuneladora por 37 millones y la vendieron por menos de dos millones como chatarra. El Gobierno de Pedro Sánchez descartó el proyecto por estimar que era muy caro. Y ahora deben pagar una indemnización por el túnel descartado. Aprobaron la construcción del puente. Sin embargo, ya están diciendo que puede costar más de mil millones, una cantidad mayor que la inicialmente prevista para el túnel. Por mala gestión, será una infraestructura peor y más cara.

Pero también hay duplicidades innecesarias. Por ejemplo, la del tranvía y el Metro. Se puede ir desde la Puerta Jerez a Nervión en tranvía y en Metro. Mientras que la mayor parte de Sevilla no dispone de Metro ni de tranvía. Eso demuestra una pésima planificación.

Otro ejemplo es el tranvibús. Unas obras molestas, que ya veremos cómo acaban, para conectar Sevilla Este con la plaza del Duque. Esa conexión ya estaba prevista en la línea 2 del Metro, que se va a construir después de la línea 3. Mientras que en la citada línea 3 (que se construye antes que la línea 2) cambiarán el proyecto, porque ha recibido numerosas alegaciones por el recorrido previsto para Los Bermejales, Bellavista y la Ciudad de la Justicia.

El gran error del transporte público en Sevilla ha sido no priorizar el Metro. Viene con retraso desde el siglo XX. En Madrid ha cumplido más de 106 años. Y en Sevilla lo normal sería que ya estuvieran funcionando cinco líneas, con los barrios y gran parte de la periferia conectada. En cuyo caso se hubieran podido ahorrar el tranvía y el tranvibús, y dedicar esos millones a la sanidad y la vivienda social, como dicen los demagogos, los mismos que se callan cuando lo despilfarran en los puentes.

José Joaquín León

CON la huelga de maquinistas, más o menos frenada, y los trenes que están como están, quizás no sea el mejor momento para pedir que le traspasen las competencias del servicio de Cercanías a la Junta de Andalucía. Sin embargo, se debe mantener la coherencia. Con unas elecciones autonómicas antes del verano, este es un asunto que se quedará pendiente para la próxima legislatura. Y los partidos se deberían posicionar con claridad en la campaña. ¿Lo van a pedir, o no? La intención de contar con un Servicio Andaluz de Cercanías se planteó por el agravio comparativo con los Rodalies de Cataluña. Una vez más: igualdad. Está en el origen del Estatuto, e incluso del 28-F. Andalucía está definida como nacionalidad histórica. Traducido significa no ser menos que los catalanes, vascos y gallegos.