EL pasado sábado (o sea en la víspera del Pregón de la Semana Santa) muchas personas se vieron sorprendidas por una procesión en el centro de Sevilla. En este caso se trataba de la Abnegación de San Bernardo, una salida procesional con orígenes en una cruz de mayo que comenzó hace 30 años. La procesión estaba organizada por la Asociación Cultural Cofrade (sic) que la sustenta. El paso, en madera de carpintería, ya no llevaba sólo al Señor con iconografía de Cautivo, como otros años, sino que ahora es un misterio con siete imágenes. Las seis figuras secundarias han sido realizadas por el imaginero Ramón Martín y se estrenaban este año. Era una procesión tipo vísperas incipiente, con todos sus avíos. Pero que no tiene papeles eclesiásticos y sólo está autorizada por lo civil.

EN Sevilla, como en otras ciudades, hay dos formas de gobernar: en la propaganda de la realidad virtual y en la realidad auténtica. Si nos atenemos a los mensajes que lanza el Ayuntamiento, podemos pensar que Sevilla es una ciudad peatonal por excelencia, llena de bulevares, y muy cuidadosa con la movilidad urbana. Pero en la realidad se aprecia que no siempre es así, aunque ha avanzado en los últimos años. Antonio Muñoz, que fue el responsable del Hábitat Urbano o Urbanismo con Juan Espadas, antes de que le cediera la Alcaldía, sigue lanzando mensajes en el mismo sentido. Así se ha visto con la eventual peatonalización periférica que anuncian para la avenida Ingeniero La Cierva, en la zona de Su Eminencia. Para la que se pone como ejemplo la avenida de El Greco, que ya fue mostrada en su día como ejemplo de bulevar peatonal con coches a baja velocidad.

EL desabastecimiento de productos de alimentación que sufrimos estos días, a consecuencia de la huelga de transportistas, pone los vellitos de punta. ¿Y qué pudiera pasar, si esto sucede en Semana Santa o en Feria? Faltan 17 días para el Domingo de Ramos. Se supone que la huelga no durará hasta entonces. Pero es un conflicto que puede tardar en solucionarse. Y, sobre todo, el desabastecimiento no se corrige de un día para otro. Y, si a ello se añade que los pescadores tienen los barcos amarrados, y que hay problemas en la agricultura y la ganadería, pues ya ven. Son días aciagos para el típico pescaíto de Cuaresma.

LA relación de Sevilla con Dos Hermanas es pintoresca. Todavía hay sevillanos puros que la consideran como un pueblo, quizás grande, que está cerca de la capital. Sin embargo, durante el mandato como alcalde del socialista Francisco Toscano, que permaneció 39 años en el cargo, Dos Hermanas ha pasado de tener 50.000 habitantes a contar con 138.059 vecinos censados en 2021. Y ha crecido hasta el punto de que ya no hay fronteras entre los límites municipales de Sevilla y Dos Hermanas. Con lo cual, en la realidad real, suman más de 800.000 habitantes entre ambos municipios; mientras los alcaldes de Sevilla, con mentalidad egocéntrica, se esfuerzan por llegar a los 700.000 en la capital y por ofertar más suelo en el término propio, en vez de articular la realidad metropolitana.

SEVILLA en primavera ya no es lo que era. En Sevilla, en los tiempos que hemos conocido, las obras en primavera eran un tabú. Antes se decía: “Vamos a esperar que pase la Semana Santa para levantar las calles”. Era impensable que unas obras públicas empezaran en plena Cuaresma. Y más impensable todavía si afectan al tráfico de vehículos y de personas. Y prácticamente imposible si afecta al recorrido de una cofradía, la del Cerro del Águila, que es la que llega desde más lejos a la Catedral, en un barrio donde siempre ha predominado el voto al PSOE, y donde se interpreta el himno de Andalucía en la salida, y donde se hace una gran labor misionera. Por eso, las obras del tranvía de Santa Justa son disparatadas.