CUANDO Luis María Anson era director de ABC, escribió que se debe valorar y elogiar el mérito allá donde se encuentre. En el periódico de los Luca de Tena, entonces bastión de la monarquía liberal, escribió José María Pemán muchos años. Anson fichó como columnista a Francisco Umbral, escritor afín al PCE, que pasó de El País a ABC y después a Diario 16 y El Mundo con Pedro Jota Ramírez. Por cierto, Umbral definió a Pemán como uno de los mejores articulistas españoles del siglo XX. En aquellos primeros años de la democracia instaurada, se tenía claro que, en la literatura, existen buenos y malos escritores, más allá de sus ideas.
UNO de los principales problemas de Cádiz es que se está perdiendo la tolerancia. Cádiz es una ciudad tolerante. Desde los años de la Transición, quizás incluso en los últimos tiempos del franquismo. Era uno de sus signos de identidad, una herencia de su pasado liberal, un símbolo de la huella que dejó la Constitución de 1812. Y fomentado también por el Carnaval. Esa tolerancia ha favorecido la convivencia entre personas de diferentes ideologías, de derechas e izquierdas, religiosos y ateos, gaditas y forasteros. Las ideas no se aplicaban con sectarismo excluyente. Y cualquiera puede tener amigos de todas las ideologías.
HA pasado sin pena ni gloria el derribo de la Verja en Gibraltar. Resulta curiosa esta indiferencia. Ha faltado pompa y boato. Acudió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recién empurado su hermano, por escaquearse en el trabajo tras ser enchufado. Como tantos absentistas, dirán los empresarios indignados con el Gobierno. Acudió el presidente se hizo una foto junto al ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, y otros señores que pasaban por allí. Todo dentro de lo políticamente correcto. Pero dejando muchas dudas para el futuro, en relación con el acuerdo que se firmó de cualquier manera para paliar los efectos del Brexit en la colonia británica.
LA segunda estrella ha llegado como la primera. Aquella noche del domingo 11 de julio de 2010, en Johannesburgo, se pareció mucho a la noche del domingo 19 de julio de 2026, en Nueva Jersey-Nueva York. Han pasado 16 años. Las calles han vivido la misma explosión de fiesta y alegría, de unidad en torno a un ideal, en este país crispado y dividido por sus políticos. Dos finales, dos victorias y dos estrellas de campeones del mundo. Dos éxitos por 1-0 en la prórroga, que debieron llegar antes. Dos héroes, Andrés Iniesta y Ferrán Torres, dos jugadores del FC Barcelona. Dos latigazos a la red, cuando ya se preparaba el fantasma de los penaltis.
VIENDO las largas colas de adolescentes, con sus camisetas azules y sus minifaldas o shorts blancos y plateados, para el concierto de Aitana en Cádiz, nos podríamos preguntar: ¿cuántas de ellas ingresarían en un convento de clausura con el pasar de los años? Puede parecer una pregunta estúpida. Pero un argumento semejante, con Ainara, se planteaba en Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, que ha sido la película española más vista en los últimos meses y ganó cinco premios Goya. O se habla de una supuesta nueva espiritualidad, porque Rosalía apareció vestida como de monja. En esas colas había no pocas chicas que son católicas y capillitas, o creyentes a su modo, pero que entrarían con más comodidad en el Cuarto Azul de Aitana que en la clausura de un monasterio que siga la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús.