LA mala suerte de José María Pemán es que nació y murió en Cádiz. O sea, que era gaditano. Aquí mantuvo su residencia oficial, a pesar de que pudo empadronarse en Madrid, donde ejercía múltiples actividades. Ser gaditano es lo peor para un personaje ilustre. Pues en ningún lugar los tratan tan mal. Ya he explicado que si el beato Diego de Cádiz hubiera sido el beato Diego de Sevilla, a estas alturas sería santo y no beato. Es otro ejemplo. Aquí algunos han comparado el caso de José María Pemán con el de Juan Carlos Aragón, con lo cual ya se explicaría todo. Aquí existe un odio canallesco que se presenta sin disimular y que obtiene cierto predicamento. En el caso del teatro de verano, la cosa tiene cacaruca.

SIEMPRE es triste escribir una necrológica. Pero duele más lo de hoy: hacerlo por partida doble, en homenaje a dos gaditanos que han fallecido recientemente y que merecen un recuerdo. Ignacio Moreno Aparicio y Miguel Ángel Castellano Pavón eran dos personas preocupadas por Cádiz más allá de lo razonable. Cádiz como pasión y devoción. A veces hasta con dolor. Vivieron en ámbitos diferentes, aunque interesados por la cultura gaditana, que fue un nexo común en ellos. En Cádiz interesarse por la cultura no es llorar, como pensaría Larra, sino peor: sufrir la incomprensión, a veces por envidia.

LA diócesis de Cádiz y Ceuta sigue sin tener obispo, tras ser aceptada la renuncia de Rafael Zornoza. En la misa solemne que presidió León XIV en la Sagrada Familia, en Barcelona, concelebraron la mayoría de los obispos españoles. Entre ellos, Ramón Valdivia, que fue citado en TVE como “el obispo auxiliar de Sevilla”. Y lo es, pero también sigue siendo el administrador apostólico de la diócesis de Cádiz y Ceuta. Sobre el papel, hay un Obispado sin obispo. Pero en la práctica don Ramón está ejerciendo como tal, y asumiendo problemas heredados, como pacificar a un clero local que a veces tiene personajes irreductibles, no muy proclives a aceptar la autoridad, que es consuetudinaria en la jerarquía de la Iglesia.

HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero no a pleno rendimiento. En un año que ha sido de lluvias abundantes, faltan lavapiés en zonas como Europlaya. El Paseo Marítimo de Cádiz, en general, presenta un estado manifiestamente mejorable, a pesar de las obras de urgencia. Las borrascas del pasado invierno han contribuido a perjudicarlo, provocando erosiones, grietas y socavones. Sin embargo, ya estaba impresentable desde antes. Y no desde que llegó Bruno a la Alcaldía, sino desde que llegó Kichi. Sufrió ocho años de dejadez.

GRANADA es la única capital andaluza que celebra una feria del Corpus. Allí la procesión sigue saliendo en jueves. Como en Sevilla, que también lo celebra el jueves con mucha solemnidad, y en las vísperas, cuando ya aparecen las calles del centro histórico engalanadas. En otros tiempos, en Sevilla se consideraba la Fiesta Grande, aunque se reduce a esos dos días. Influye el calor, que en Sevilla (y en Granada también) suele ser fuerte en junio, con muchas opciones de que supere los 30 grados. En Cádiz, para celebrar el Corpus, es bueno el clima, pero faltan más alicientes y creérselo.