PARECE raro que un político del PSOE ofrezca a otro del PP un acuerdo para evitar que pacten con Vox. En ese sentido, va la moción que el portavoz municipal del PSOE, Antonio Muñoz, ha anunciado que presentará en el pleno de Sevilla. Sus posibilidades de éxito oscilan entre un milagro o ninguna. Tiene toda la pinta de estar planteado para que no salga adelante. Sin embargo, llama la atención que, entre los asuntos que Antonio Muñoz quiere acordar con el alcalde, José Luis Sanz, esté el apoyo a la cultura en general, y al Festival de Cine de Sevilla en particular.
UN dato que recuerdo para la memoria histórica del Carnaval de Cádiz: el boom de los años del esplendor se inició con la Transición democrática. Y se consolidó cuando el alcalde era el socialista Carlos Díaz, que fue elegido tras las elecciones municipales de 1979, con los votos del PSOE, PSA y PCE. Le permitieron gobernar en una coalición tripartita de la izquierda, aunque el partido más votado había sido la UCD, que llevaba por candidato a Pedro Valdecantos, pero ganó sin mayoría absoluta. El primer Carnaval de Carlos Díaz fue el de 1980, con Pepe Mena, del PCE, como concejal de Fiestas.
LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes se combate con medidas populistas, que distorsionan la realidad. Se procura que sean medidas vistosas en la vida diaria de las personas. De modo que ofrecen premios y recompensas, a ser posible con la vitola de la gratuidad. Como si la pagaran ellos (los políticos de turno), y no todos los ciudadanos, de cuyos impuestos se nutre. Un ejemplo reciente es el del autobús urbano gratuito en el municipio de San Fernando. Una medida aplaudida, aunque con una consecuencia discutible, ya que la tendencia será a generalizarlo, y así se consolidará una vía ruinosa para las arcas municipales.
PONER la primera piedra era una costumbre bonita, que se está perdiendo, como tantas cosas, como los habitantes de Cádiz, sin ir más lejos. ¿Por qué se están perdiendo las primeras piedras? A lo peor porque piensan que fue un invento de los tiempos de Franco. En aquellos años se practicaba mucho la ceremonia de poner la primera piedra. Y aparecía el ministro, el gobernador civil o el baranda de turno, que por una vez y sin que sirviera de precedente, se colocaba un casco de albañil y empuñaba una pala, y colocaba la primera piedra de la obra. Y, además, introducían periódicos del día del evento, por ejemplo el Diario de Cádiz, que como entonces tenía el formato de sábana, lucía mucho en el paquete.
COMIENZA el año nuevo como terminó el viejo: seguimos de fiesta. En la ciudad de Cádiz había un calendario de fiestas delimitado: el Carnaval en los días previos a la Cuaresma y el concurso en sus vísperas, la Cuaresma que empezaba el Miércoles de Ceniza (o, en la realidad, el Domingo de Piñata) y terminaba con la Semana Santa. Para seguir el tiempo pascual, con sus procesiones para impedidos, que culminaban con el Corpus, que era la fiesta grande. Después los Juanillos en las casas de vecinos; y en verano la procesión del Carmen y la Velada de los Ángeles. Para continuar en el otoño con la Patrona, la Virgen del Rosario, y las fiestas de los Tosantos. Y el invierno con las Pascuas de Navidad, la Nochevieja y los Reyes Magos. Todo se celebraba en su justo momento.