HOY es 16 de julio, el día de la Virgen del Carmen. A las 20 horas debería salir la cruz de guía a la Alameda de Cádiz. Sonaría la Salve Marinera, para que el paso avanzara, para que la cuadrilla de cargadores de Manolo Ruiz Gené la empezara a llevar con delicadeza por ese itinerario que mezcla el señorío de la Alameda y el centro de Cádiz (la plaza Mina, la calle Ancha, San Antonio), con el desborde final por el barrio del Mentidero, que siempre la espera como Reina. Y aunque ahora la plaza está reconvertida en un gigantesco bar (por culpa de la pandemia), quedará esa añoranza de los dos últimos itinerarios que la Virgen del Carmen recorrió: la belleza de asomarse al mar en la noche oscura desde el Parque a la Alameda; o el recuperado entusiasmo de Bendición de Dios, que es la auténtica calle del Carmen Coronada, aunque no sea la oficial.

UNA de las serpientes del verano es el cambio de nombre del estadio donde juega el Cádiz CF, que como ha recordado Manuel Vizcaíno es de propiedad municipal. Existía bastante consenso para que se denominara Nuevo Estadio Carranza (sin Ramón), aunque en realidad todo lo que hay actualmente fue construido en tiempos de la alcaldesa Teófila Martínez. Del estadio antiguo, dedicado por el alcalde José León de Carranza a su padre, y que fue inaugurado en 1955, sólo queda el emplazamiento. En cuanto al nombre Carranza, se vinculó al Cádiz CF, como escenario de sus éxitos y fracasos. El gran chirigotero Manolo Santander lo incluyó en su famoso pasodoble, himno oficioso del club. Denominarlo Nuevo Estadio Carranza, en recuerdo del escenario de las mayores gestas del club, es lo normal. Pero Kichi y Martín Vila suelen hacer lo que no es normal.

LA Junta de Andalucía ha sido magnánima, clemente y misericordiosa con Conil. Modificando porque sí las normas establecidas, han optado por no darle un rejonazo de muerte al turismo en pleno mes de julio. Por eso, a diferencia de lo que era habitual en los municipios con tasas de más de 1.000 contagiados por 100.000 habitantes (1% de la población), han evitado medidas extremas para Conil, como el confinamiento perimetral y el cierre de todo lo no esencial, incluidos los bares, restaurantes y locales de jolgorio. Pero en Conil deberían reflexionar, antes de matar la gallina de los huevos de oro. El aumento de contagios no ha sido por casualidad, ni por mala suerte, como lo certifican algunos vídeos que circulan por las redes sociales. El desmadre nocturno de los jóvenes y el turismo de medio pelo descontrolado han perjudicado la imagen de una población que compite en el segmento del turismo de calidad.

UN conflicto grave no se puede reducir a los aspectos más llamativos. En los problemas de la Policía Local de Cádiz no podemos quedarnos sólo con si están o no están a pie de playa, a diferencia de lo que hemos conocido desde hace más de medio siglo, o con los incidentes acaecidos en la plaza de San Juan de Dios. Este conflicto no puede verse como la Policía Local por un lado y el Ayuntamiento por otro. Porque es la Policía del Ayuntamiento, y es la Policía que se paga con los impuestos y multas de los gaditanos. Por tanto, deben estar todos en el mismo lado, que es el de Cádiz. A nadie beneficia este conflicto. Y si hay que poner la cabeza de algún concejal en bandeja, que la pongan. Es preferible a eternizar un enfrentamiento que necesita soluciones profundas y estables.

LA educación y el respeto a los demás es muy importante en la vida de las personas. Es una de las virtudes que diferencia a los animales racionales de quienes no lo son. Por eso, para que exista democracia y libertad, hay que desterrar el odio y la intolerancia, hay que respetar a quienes piensan diferente. Y no se debe confundir con callar las críticas, o las razonables discrepancias. Hay que plantearlas, pero sin violencia ni odio. Una de las lecciones de la Transición fue la reconciliación, un concepto que tristemente ha pasado de moda. ¿Quién perdona hoy? Las dos Españas protagonizaron matanzas vergonzosas y fusilaron a inocentes en la Guerra Civil. Eso es lo que debió decir (y dijo mal) Pablo Casado en el Congreso. También hubo héroes y grandes lecciones de dignidad, pero refregar lo más negativo es un error histórico. Recuerdo todo lo anterior por lo que está pasando en Cádiz, que también se contagia de esta agresividad años 30. Un ejemplo: los incidentes de la Policía Local en el Ayuntamiento.