PUEDE que algunas personas piensen que en Cádiz se organizan demasiadas procesiones extraordinarias en verano. Con lo cual, agosto y septiembre parecerían como una Cuaresma bis, fuera de temporada. Esto puede tener una explicación subliminal. En Cádiz, la Cuaresma auténtica no dura 40 días. En Cádiz, una parte de la Cuaresma se la traga el Carnaval. El domingo de Piñata es, en la liturgia, el primero de Cuaresma. Y no digamos nada de los Jartibles, que coinciden con el segundo. En Cádiz, la Cuaresma en las calles dura menos de un mes. Pero hay que diferenciar, para entender que el recorrido del Nazareno por las tierras beduinas está justificado y es de gran beneficio espiritual y social.

UNA de las noches más bonitas del año es la última del mercado de los fichajes. No tiene un significado religioso como la Nochebuena, ni es tan festiva como la Nochevieja o la noche de Halloween, pero ofrece algo especial. Para los hinchas y aficionados de los clubes, es apasionante. El mercado de los fichajes es como el antiguo mercado de los esclavos, cuando los negreros intercambiaban a un negro fuerte y alto, que habían conseguido en África, por dos jovencitos que habían nacido en Brasil, y cosas así. Los esclavos de nuestros días, cuando ya no interesan, reciben la carta de libertad. Pero los mejores están cotizados, y son enviados a Inglaterra o Alemania, como los emigrantes que se van del país.

A las banderas rojas se les suele tener miedo. Entre otras utilidades, la Bandera Roja puede ser comunista, del Osasuna de Pamplona, o bien para alertar de la prohibición de bañarse en una playa. A estas últimas, que son las más alarmantes, se les ha prestado mucha atención en los últimos días. Han llenado las playas de la costa gaditana de banderas rojas, prohibiendo el baño, en tres días de la segunda quincena de agosto. Con hoteles y apartamentos pagados a precios de oro. Y los del sector hostelero quieren que se bata el récord de turistas. Aunque los incendios y las banderas rojas no son el mejor reclamo publicitario. Sí, siempre les quedarán las piscinas de los hoteles, o las bañeras de sus habitaciones.

CUANDO se habla de la pérdida de habitantes de Cádiz se comete un error: se limita a lo cuantitativo. Es decir, al número de habitantes. Tiene, entre otras cuestiones, un trasfondo político, como casi todo en este país. Influye para el número de concejales. Y si Cádiz baja de 100.000 habitantes, el Ayuntamiento perderá ingresos. Por supuesto, afectará a los gaditanos, que recibirían peores servicios municipales, a no ser que pagaran más impuestos para compensar las pérdidas. Sin embargo, hay otro problema no menos importante: el cualitativo. Porque la cualificación profesional del gaditano que se ausenta suele ser alta.

UNA vez apagados, los dos incendios graves ocurridos en el término municipal de Tarifa se deben investigar hasta sus últimas consecuencias. Es decir, hasta la detención y juicio del autor o los autores, si los hubiere. O hasta el esclarecimiento de las causas naturales que los originaron, para tomar precauciones en el futuro. Cuando se propaga un fuego, está detrás la posibilidad de que exista un pirómano. Incluso hay otro tipo de pirómanos políticos, en las redes sociales, que intentan sacar tajada de una desgracia natural, o un suceso, lo que demuestra su miseria política y su bajeza moral. Tener a alguien de semejante calaña, como ministro de Transportes, certifica el bochornoso nivel al que ha llegado la política española contemporánea.