ARRANCÓ la Cuaresma, el Carnaval ya va de recogida. Cuando pase el Domingo de Piñata, llegará la hora del balance. Perjudicó el mal tiempo del primer fin de semana para las visitas turísticas. Y también volverá el eterno debate. ¿Hay en la ciudad un exceso de atención hacia lo carnavalesco? ¿O, por el contrario, en Cádiz se desperdicia el potencial de una fiesta de repercusión internacional, que aspira a ser patrimonio inmaterial de la Humanidad? ¿Debe la ciudad fomentar el Carnaval durante todo el año, con el museo y más actuaciones? Son preguntas que no tienen fácil respuesta. En última instancia, están sujetas a los gustos personales.

COMO siempre que matan a un policía o un guardia civil, en acto de servicio, son muy sentidas las lamentaciones. Y se dicen muchos tópicos, no sin razón. Pasados los días de luto oficial, por la muerte de dos guardias civiles en Barbate, es oportuno que no se olvide pronto lo ocurrido, y que pongan más remedios para evitarlo en el futuro. Pero ese problema social con el narcotráfico, que existe en Barbate y otros municipios de la provincia, no se soluciona sólo comprando embarcaciones más rápidas a los guardias civiles y aumentando el número de agentes, e incluso su armamento. Eso es necesario, pero no basta. Porque el viernes en Barbate algunos aplaudían mientras asesinaban a dos hombres.

FELICIDADES por desconvocar la huelga de limpieza. ¡Qué alegría! Fue decir que el Carnaval de Cádiz volvía a la normalidad y empezaron a desatarse los elementos. Convocaron una huelga de limpieza, siendo esta la fiesta más sucia que se conoce en la ciudad de Cádiz. Convocaron una manifestación no autorizada por la Subdelegación (pero custodiada por agentes de la Policía Nacional en motos) para llenar de tractores la Avenida principal en sus dos sentidos, siendo Cádiz una ciudad en la que no hay agricultura desde aquellos tiempos antiguos de las huertas en el barrio de San José. La LFP obliga a jugar un Cádiz-Betis a la hora de la final del Falla. Renfe dijo que por aquí te quiero ver, y no pone trenes para el fútbol. Y, por si faltaba algo, se presenta la borrasca Karlotta, con lluvia, viento y oleaje, justo en los días del Carnaval, siendo este un año de sequía, en el que nos amenazan con restricciones de agua potable. Sólo hubiera faltado que las restricciones empezaran esta noche.

LA playa canina de Torregorda confirma que el alcalde, Bruno García, no quiere pertenecer al Partido Impopular. En Cádiz ya hay más perros que niños, según las estadísticas del INE, aunque todavía no votan. Con el tiempo, las costumbres han evolucionado. El bienestar animal está muy bien, pero no todo vale. Aún quedan seres humanos con sus derechos. He leído en un periódico: “Los perros y los nudistas tendrán playas en Cádiz”. La equiparación es odiosa. ¿No saben ustedes que los perros también son nudistas? Todavía no he visto a ningún perro en bañador, ni a ninguna perra en bikini. Aparte de eso, todavía existen la higiene y la ecología, que en este caso canino se dan la mano.

EL Carnaval suele ser propicio a las noticias luctuosas durante el concurso. La muerte de Adela del Moral llena de tristeza estos días de fiesta. Su importancia para los coros es comparable a la de otro fallecido prematuro, Julio Pardo, con el que coincidió como autora dos décadas en la Transición del Carnaval. Años del Teatro Andalucía (que ya ni siquiera existe), hasta el regreso al Gran Teatro Falla, con la remodelación realizada cuando era alcalde Carlos Díaz. El tiempo, que todo lo estropea, convirtió en veteranos a aquellos jóvenes que revolucionaron los coros en los 80 y los 90, a los que Joaquín Fernández Garaboa El Quini (al que siempre se recordará con aprecio, por haber mantenido los coros durante el franquismo) quería enviar a los leones, por no respetar la pureza ortodoxa del tango, según sus estrictos criterios.