LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será el jaque mate al PSOE, lo cual llegará cuando caiga el rey de las fichas blancas o blanqueadas, que se llama Pedro. Sucederá antes o después, probablemente después, porque está perdiendo tiempo, y apurando las jugadas, y reclamando pausas de hidratación, de tanto como se suda.
LA visita del Papa ha sacudido las conciencias. En este país no estamos acostumbrados a discursos como el de León XIV en el Congreso de los Diputados. O como sus palabras de estos días en Madrid, Barcelona y Canarias. Los políticos han intentado aprovecharse, destacando lo que les conviene y olvidando lo demás. Así ha pasado con el aborto y la eutanasia, con la división y el odio político, o los inmigrantes. Todo está en los Evangelios. Ese es el mensaje de Cristo. Otra cuestión es que no se haya cumplido. Y tengamos la civilización de la guerra, aunque el mundo necesita el amor.
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si levantara la cabeza, podría escribir una novela diaria. Aquí hasta parece normal que un político se convierta en un insecto, metamorfosis más raras se han visto. Por ejemplo, un Congreso donde la mayoría la tienen entre los 184 diputados de partidos de centro y derecha (PP, Vox, Junts, PNV, Coalición Canaria y UPN), pero se ha generado un Gobierno presuntamente de izquierdas, porque algunos partidos de derecha votaron a un candidato de izquierda que no había ganado las elecciones.
RESULTA curiosa la evolución mediática que ha recibido León XIV. En España se ha acentuado con su próxima visita. Es el Papa desde hace poco más de un año. Al principio se le prestó poca atención. Se decía de él que era un pontífice gris, serio, y reservado. Hablaba mucho de la paz en el mundo, desde que salió al balcón tras la fumata blanca. Pero eso de pedir la paz se le supone de oficio a un papa. La atención hacia León XIV, nacido en Chicago, se multiplicó desde las burlas y críticas de Donald Trump. Y cuando se opuso tajantemente a las acciones de Israel en Gaza. A partir de ahí, León XIV es presentado como un líder antiTrump, y es elogiado incluso por la izquierda más atea.
LA teoría conspiranoica sobre los jueces que supuestamente quieren perjudicar al PSOE ha alcanzado un nuevo hito con el caso de Zapatero. A esa teoría no sólo se han abonado algunos dirigentes socialistas, sino también socios del Gobierno, que no saben ya como camuflar sus vergüenzas en el tapado de la corrupción. ¿Cómo pueden decir que pactaron con Sánchez para regenerar este país? Pero en la teoría conspiranoica llama mucho la atención el momento elegido por el juez José Luis Calama para la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y el estallido del caso. Sucedió justo después de las elecciones andaluzas.