LAS inundaciones que está sufriendo Andalucía han causado grandes daños materiales y mucho dolor a miles de personas. Entre esos aspectos trágicos, han brillado otros muy positivos. El principal es el orgullo de ser andaluz. Andalucía está dando una lección de solidaridad y ayuda al prójimo. Eso ennoblece su identidad como pueblo; y se debe en gran parte a su educación y creencias. Y, por otro lado, hemos visto que las autoridades, empezando por el presidente de la Junta, Juanma Moreno, están haciendo lo que deben hacer, que es atender a las personas que sufren y olvidarse de politiqueos. Se ha asesorado por los técnicos para tomar decisiones a veces duras, como evacuar a todos los vecinos de Grazalema. La lealtad institucional también la está ofreciendo el Gobierno de Pedro Sánchez, a diferencia de lo que sucedió en Valencia.

EL PSOE sanchista no estaría gobernando sin los resultados de las elecciones en Cataluña y el País Vasco. En el resto de España, el PP ganó claramente. Y con el apoyo de Vox sumarían mayoría absoluta. Por eso, Pedro Sánchez sabe que para seguir debe contentar a los partidos catalanes y vascos que le apoyan. Y más aún ahora, cuando la horrible gestión ferroviaria del Gobierno ha propiciado una gran indignación en Cataluña. Por el servicio caótico de Rodalies y por el AVE, que está tardando cinco horas desde Madrid a Barcelona, tras la reducción de velocidad. Así pues hay que buscar más privilegios, que sirvan como cortina de humo. Y regalías y prebendas y más sueldecitos a los amigos, para que le mantengan en la Moncloa.

SON curiosas algunas reacciones a la catástrofe ferroviaria de Adamuz. Pasados los tres días del luto oficial, hemos entrado en el tiempo de buscar culpables. Ha empezado la temporada de los relatos. Así lo reconoce el Ministerio de Transportes, que todavía mantiene como titular a Óscar Puente. Han publicado un documento de 34 páginas, titulado Datos, no relatos, donde se explica la maravillosa gestión de este Ministerio en los últimos años. Se remonta a 2017, cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, por lo que también incluye el periodo en el que fue ministro José Luis Ábalos, ya que Puente empezó en 2023.

CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó hace 40 años y fue descartado. Ya sabemos que rinde pleitesía al rey de Marruecos y que no ha dudado en dejar tirados a los saharauis. También extraña que la Junta de Andalucía no se oponga a ese proyecto, que por cierto costaría 8.500 millones de euros. Es decir, casi el doble de los 4.800 millones que María Jesús Montero ofrece a Andalucía en su utópica financiación.

NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le sirve el régimen islamista medieval de Arabia Saudí que los chavistas autocráticos de Venezuela. Tanto los unos como los otros producen petróleo. El buen negociante piensa que todo tiene un precio. Y así como ha comprado a unos chavistas, cree que podrá comprar Groenlandia, o lo que se le antoje.