AL llegar otro Domingo de Ramos se vuelve a hablar de la paz en el mundo. Al llegar la Semana Santa, como pasa en Navidad, parece que los hombres y las mujeres sienten que les falta algo, que la vida cotidiana está demasiado enmarañada con cuestiones que los agobian y distraen de lo principal. No se puede encontrar la felicidad en una guerra. Toda guerra encubre un intento de imponer un poder. A veces puede ser una guerra en legítima defensa, o volverse necesaria para no sucumbir. Sin embargo, procede de un fracaso, porque el ideal del ser humano es vivir en paz.
POR primera vez en los últimos años, Andalucía le va a marcar la agenda a Cataluña y a Madrid. Después de lo que ha ocurrido en Castilla y León, le toca el turno de las elecciones a Andalucía. Y es aquí donde se les ha metido el miedo en el cuerpo, viendo lo ocurrido y lo que puede ocurrir en Andalucía. Se había especulado con la posibilidad de que Pedro Sánchez, aprovechando las elecciones andaluzas, pidiera a Salvador Illa que las adelante al mismo día en Cataluña, e incluso que se atreviera a convocar elecciones generales en toda España. Pero nada de eso ocurrirá. Sólo se votará en Andalucía.
LOS gurús del PSOE están haciendo cuentas para ver cuándo es el mejor momento (o el menos malo) para que su jefe don Pedro convoque las elecciones generales. Si por su gusto fuera, no las convocaría nunca. Pero tiene fecha de caducidad en el verano de 2027; y, en el peor de los casos, le queda poco más de un año. Mientras hacen cuentas, estamos asistiendo a una ceremonia de la confusión. Pues cada vez que se vota en unas elecciones autonómicas, las analizan como si fueran encuestas para toda España, o incluso para Andalucía. Y en todas las autonomías no votan igual.
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un solo ideario, ni unas reivindicaciones unánimemente asumidas, aunque coincidan en lo esencial, que es la igualdad de la mujer. Por otra parte, el feminismo ha sido manipulado desde los partidos políticos. Y la crispación contribuye a que esté perdiendo fuerza en las reivindicaciones.
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a otros de España. Se dio una lección de solidaridad. Y los andaluces supieron crear un clima de cooperación, que dejó al descubierto las miserias de la crispación y el populismo que padecemos. Ese espíritu andaluz no surge por casualidad. Procede de la religiosidad popular, que en la ética civil está como telón de fondo. ¿Funerales laicos? No, gracias. Y en eso hay diferencia con otras tierras de España. Andalucía no puede ser (ni antes ni ahora) menos que otras autonomías.