HOY se cumplen 90 años desde que fue conquistado el Alcázar de Toledo por las tropas franquistas. Fue uno de los episodios que el régimen utilizó para su propaganda en la guerra civil española, poniéndolo como un ejemplo de heroísmo. El Alcázar de Toledo era la sede de la Academia de Infantería y Caballería. Allí se sublevaron, en 1936, un grupo de militares, comandados por el coronel Moscardó. Unas 1.200 personas (entre los que había cadetes y familiares de los militares, así como guardias civiles) permanecieron refugiadas en el Alcázar, defendiéndolo de las acometidas de las fuerzas republicanas. Los ataques para conquistarlo empezaron el 21 de julio de 1936 y terminaron el 27 de septiembre, tras más de dos meses, resistidos en duras circunstancias por los sublevados. El asedio del Alcázar terminó cuando llegaron las tropas franquistas, con el Ejército de África (también llamado entonces de Marruecos), al mando del general Varela. Un día después entró el general Franco en Toledo.

UNA vez más se ha visto la hipocresía de los políticos con las alertas en los teléfonos móviles. Cuando no se envía, parece que la responsabilidad de una catástrofe natural es de las autoridades. Pero cuando se envía, y el pueblo incrédulo no hace caso, o cuando las autoridades no adoptan otras medidas y se limitan a enviar mensajes ¿qué ocurre? Es repugnante que un ministro dicharachero, como Óscar Puente, intentase sacar tajada política de las muertes en el incendio de Los Gallardos (Almería). Esta semana se ha repetido la hipocresía sanchista, con la doble vara de medir mensajes. En esta ocasión con las lluvias torrenciales en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

SOMOS los campeones del mundo en fútbol, pero en el informe PISA de la OCDE, sobre la educación, hemos quedado fatal, por debajo de la media desarrollada mundial y europea, eliminados en la fase de grupos. Grande ha sido el ridículo, con retroceso en lectura, matemáticas y ciencias. ¿La culpa de este fracaso educativo no es de los políticos, de los profesores, ni de los alumnos? No, la culpa ha sido de los móviles, que tienen atontadas a las criaturitas. Sin embargo, los dos primeros países del mundo en lectura son Japón y Corea del Sur, productores de móviles y alta tecnología. Aunque también la cuna de Haruki Murakami y Han Kang.

CEUTA se ha convertido en la espinita clavada donde más le duele a España: en su amor propio. En Ceuta han sufrido una invasión, que el ministro Ángel Torres cifró en 80.000, aunque el ministro Marlaska habló de 72.000, y otros han elevado hasta 100.000. El número de muertos se calcula en más de 140. Tampoco se sabe cuántos de los que se colaron aún permanecen allí. En Ceuta hay actualmente una crisis humanitaria, una crisis social, una crisis sanitaria, una crisis política, una crisis diplomática. Y una crisis de credibilidad, porque el Gobierno se dedica a mentir con descaro. El ministro Albares dijo en agosto: “Todos serán devueltos”.

SI existiera el Premio Nobel de Turismo, este año se lo hubieran concedido a Pedro Sánchez, ese presidente superturista, que mientras invadían una plaza soberana de su país, se relajaba con sus merecidas vacaciones. Esa es la esencia del turismo, señoras y señores, disfrutar. Y si hay una marcha desde Marruecos a Ceuta, o si hay un eclipse total, o si todos los incendios gordos se acabaron en agosto, no se justifica un estado de alarma. Para relajarse en vacaciones se necesita tranquilidad. Sentarse en la hamaca, escuchar a Quevedo (pero no el autor de La vida del Buscón, sino el cantante canario), o leer a Lucía Solla, o engancharse a TikTok. O bañarse en la playa, o nadar en la piscina. ¿Ustedes qué hicieron en agosto? ¿Estabais de vacaciones? Pues él sí. No iba a comportarse como esos desgraciados que trabajan, o vienen para trabajar, o cobran el paro y no trabajan de camareros.