TODOS los veranos aparecen algunas noticias de cachondeo, propias del ocio y las olas de calor. La inocentada de este verano pudiera ser, entre otras, que Unidas Podemos y sus afines quieren manifestarse contra el elevado precio de la luz. Un partido que forma parte del Gobierno, con una vicepresidenta, dos ministras y dos ministros (cinco, en total) amenaza con manifestarse contra un abuso que el Gobierno al que pertenecen es incapaz de corregir. De ese modo se aprecia claramente su utilización goebelsiana de la propaganda para deformar la realidad y confundir a la gente. En el caso de que lo quieran cambiar, y se lo impida el sector de Pedro Sánchez, lo normal sería que dimitieran.

EL fútbol español por fin ha perdido a Leo Messi, como perdió a Cristiano Ronaldo, los dos mejores futbolistas del siglo XXI. Nada ha sido por casualidad. NI que estuvieran jugando en España, ni que se hayan marchado. Precisamente cuando es obvio que el país se ha arruinado (recuérdese la deuda), y que padece un creciente desprestigio internacional. Ya se ha terminado el milagro del fútbol español. En el extranjero no se explicaban que uno de los países más arruinados de Europa pudiera competir de tú a tú con los mejores equipos de la Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia, las grandes ligas europeas, todas de países más ricos.

EN la disputa entre el PP y Vox por la reprobación de Santiago Abascal se debe tener en cuenta lo esencial: hace falta prudencia en Ceuta y sobran las fanfarronerías. Ya sabemos que en Madrid algunos líderes centralistas creen erróneamente que toda España es como Madrid, pero no es así. A las pruebas nos podemos remitir: Cataluña, el País Vasco, incluso Galicia y Andalucía, donde ahora gobierna el PP. Como en Madrid, con Isabel Díaz Ayuso, pero en diferentes circunstancias. El presidente de Ceuta es Juan José Vivas, también del PP, que gobierna desde 2001, aunque se encuentra en minoría. Conoce aquello mejor que los políticos de Madrid. La declaración contra Abascal (siendo fea cualquier reprobación ideológica, hasta de líderes de los extremos) desde un punto de vista estratégico era oportuna, porque se pasó de rosca en un enclave de alto riesgo, donde no estaban los ánimos para echar más leña al fuego.

HOY es la fiesta de Santiago, patrono de España. Es un santo de sólido prestigio y acrisolado arraigo en la historia de nuestra patria o matria. En su viaje por estas tierras propagó el cristianismo, por lo que le debemos estar muy agradecidos, pues evitó que hubiera más bárbaros de los que todavía existen en este país. Aportó civilización y una religión que se basa en el perdón, aunque en la iconografía del santo una de sus representaciones más populares es como matador de moros. Una leyenda discutible. En el siglo I, cuando llegó, no había moros en Hispania. El aprecio de los políticos por Santiago es evidente: ha dado nombre a algunos de ideas tan opuestas como Carrillo y Abascal. Es decir, te puedes llamar Santiago y ser del PCE o de Vox, según las líneas rojas. El Rey o su representante le presenta un voto en la catedral de Santiago de Compostela, y aún no se lo han prohibido.

LA gestión de la pandemia en España es vergonzosa. Pedro Sánchez está imitando al Bolsonaro de Brasil, aunque allí la Copa América se ha disputado a puerta cerrada. No basta con cambiar a algunos de los ministros inútiles de los que se había rodeado, ni con protestar porque el confinamiento del estado de alarma sea declarado inconstitucional. Existía esa duda, y se lo alertaron algunos catedráticos desde el principio. Partidos de ideologías varias, desde el PP a ERC, le han ofrecido apoyo para una legislación específica, pero el PSOE y Unidas Podemos lo descartaron. Un gran problema de este Gobierno era y es la chulería política.