CUANDO Arnaldo Otegi ofreció los votos de EH Bildu a Pedro Sánchez para la investidura, dijo que los entregaba a cambio de nada. Sin condiciones. Parecía lógico, pues es normal que Otegi y los de EH Bildu prefieran como presidente a Sánchez que a Feijóo. Sin embargo, ya se ha visto que era otra mentira. Se los dio a cambio de la Alcaldía de Pamplona, probablemente entre otros regalos que se verán en los próximos meses. Y que podrían incluir que el candidato de EH Bildu, Pello Otxandiano, sea el lehendakari de Euskadi si su lista supera al PNV. De modo que EH Bildu, el grupo sucesor de los batasunos, llegaría al poder gracias al PSOE, un partido al que ETA asesinó ilustres militantes.

FELICITEMOS a Nadia Calviño por su gran pelotazo, al ser elegida para presidir el Banco Europeo de Inversiones. Ya se sabe que cuadriplicará su sueldo y ganará 381.398 euros al año, lo mismo que la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen. Esto es así por ley, no por la cara. Y, además del sueldazo, ya no deberá aguantar a Pedro Sánchez en los Consejos de Ministros, ni poner cara de póker cuando la vicepresidenta Yolanda Díaz criticaba su política económica. Este nombramiento para presidir el BEI se ha presentado como un gran éxito de España, en general, y de Pedro Sánchez, en particular. Sin menospreciar los méritos del Gran Negociador, se debe decir que no es el primer alto cargo que consigue una buena colocación, después de estar en el Gobierno.

EL Partido Popular fue fundado por Manuel Fraga en enero de 1989, cuando le quedó claro que con Alianza Popular jamás le ganaría al PSOE de Felipe González. La idea fundacional era aglutinar en un partido al centro y la derecha, en sus diversas familias ideológicas: conservadores, demócratas cristianos, liberales e incluso socialdemócratas no socialistas, sin excluir a los autonomistas no separatistas. Es decir, la idea era la misma de la UCD en los albores de la democracia. Por eso, el PP, que nació de la refundación de AP, también integró a políticos procedentes de UCD. Y por eso el PP, antes o después, ha engullido a todos los partidos de centro que se han creado, como el CDS, UPyD o Ciudadanos. Porque ese espacio ya está ocupado. Y sólo se desocupa cuando se equivocan y giran demasiado a la derecha.

LA gente maledicente, que se manifiesta, lo está diciendo: Pedro Sánchez viajó a Israel, Palestina y Egipto a montar la tercera guerra mundial, para que nos olvidemos de la amnistía y de sus ministros y ministras. La gente maledicente insiste: Pedro un día dice algo y al siguiente lo contrario. Por eso, no te enfades, Netayanhu, que casi todo es mentira. Sus monaguillos laicos dijeron que, en el nuevo Gobierno, Pedro Sánchez reduciría los ministerios y apostaría por un perfil más político. Al final, son 22 ministerios 22, no han disminuido. El perfil político consistía en cargarse a las chicas de Podemos. Ione tenía cara de marcha fúnebre, mientras a Irene se le saltaban las lágrimas, pletórica de indignación.

NO es cierto que Pedro Sánchez haya dado un golpe de Estado para seguir como presidente del Gobierno. Decir eso es una necedad. Tampoco se puede considerar ilegal su investidura, porque la alcanzó con mayoría parlamentaria. Y, por cierto, la hubiera ganado también con la abstención de Junts (por 172 a 171), gracias al voto canario. No se le puede negar a Pedro Sánchez su habilidad de malabarista para adquirir votos a cambio de prebendas. No es ilegal. Pero tampoco se puede considerar legítimo. Porque gobernará pagando el peaje de una amnistía que rechazan la mayoría de los españoles y que no ha sido sometida a consulta en las urnas.