GUSTE o no guste, el turista es importante en Sevilla. Su presencia tiene favorable repercusión para la economía local. Por ello, hay que considerar el origen del visitante y las tendencias, ya que se repiten ideas que no se ajustan a la realidad. Por ejemplo, ahora el turista de China está en retroceso. Tuvo un afloramiento antes de la pandemia del Covid. A finales de la década pasada, los chinos viajaban más que en los tiempos de Mao. Pero, tras la pandemia, ahorran más y viajan menos. En 2025 se ha recuperado en parte, pero será muy difícil que vengan muchos más, porque tampoco les ayuda la situación interna. La economía china no pasa por su mejor momento, al haberse frenado las exportaciones. De eso se informa poco, a pesar de los viajes de Juanma Moreno y José Luis Sanz. No sólo Pedro Sánchez quiere ser amigo de los chinos.

DESPUES de lo que ha pasado en La Vuelta, el ciclismo ha muerto en España. ¿A quién le importa el ciclismo ahora? Sólo sirve para boicotearlo. En Sevilla tenemos los carriles bici en mal estado. Antes los niños le pedían a los Reyes Magos una bicicleta, pero ya no, porque se mueven a pedaladas, y eso cuesta trabajo, y ya se sabe que hay que trabajar menos para vivir mejor. Igual que Manuel Fraga se bañó en Palomares, después de las bombas, Yolanda Díaz debería acudir en bicicleta a los consejos de ministros, después de alentar el boicot. ¿Y Pedro el Campeador? Recuerden que los grandes mítines del PSOE se celebraban en el velódromo de Dos Hermanas. En aquel tiempo, con Zapatero, los ciclistas españoles ganaron cuatro años el Tour.

DECIAMOS ayer que los toldos de la Avenida no han satisfecho las expectativas. Pero, al menos, han servido para poner de actualidad algo que parecía tabú: la supuesta peatonalidad de dicha Avenida. El alcalde, José Luis Sanz, se ha mostrado partidario de la supresión del carril de bicicletas y patinetes. Y es cierto que, en la actualidad, ese carril origina un alto riesgo para los peatones, porque está mal marcado. Los forasteros no iniciados en la carrilera sevillana no captan que eso sea un espacio reservado para que las bicicletas y patinetes circulen por una Avenida en teoría peatonal, por la que también va un tranvía en dos direcciones: hacia la Plaza Nueva y hacia la Puerta Jerez.

DIGAN lo que digan nuestros políticos y nuestros meteorólogos, el verano se acaba cuando comienza el curso escolar. Al volver los niños al colegio, cambia el mundo cotidiano para millones de personas. Se notará en las playas andaluzas, donde a partir del comienzo del colegio ya no se ven niños por las mañanas. Y en ciudades como Sevilla también, porque los abuelos y abuelas ya no llevan a sus nietos y nietas por las mañanas a los parques, a los columpios y los toboganes, que es una forma de conciliar de la que poco se habla. Cuando septiembre avanza, las calores ya no son tema de portada en los diarios ni en los telediarios, y parece como que el calentamiento se enfría un poco, hasta que llegue el veranillo del membrillo y las corridas de la feria de San Miguel, que marcan el gori gori estival definitivo.

SE detecta una merecida expectación por la entrada en servicio del tranvibús. Hay un problema de entrada: no es un tranvía como el que va desde Nervión a la plaza Nueva; ni es un autobús como los de Tussam que van a los barrios de Sevilla. El tranvibús tiene un objetivo, que es conectar con más rapidez el centro histórico (vulgo la Sevilla eterna, que es donde sucede casi todo lo masivo, excepto la Feria y los partidos de fútbol) con Sevilla Este y Torreblanca, que para los tiempos de circulación están más alejados que algunos pueblos.