NO nos damos cuenta, o será que ya importa menos, pero desde aquella pandemia del Covid 19 nos hemos habituado a los confinamientos. Ayer Andalucía se quedó virtualmente confinada, por culpa de la borrasca Leonardo. Con motivos justificados, por supuesto. La gente estaba criticando que el miércoles de la semana pasada no habían suspendido las clases en los colegios. Y aquel día en Sevilla llovió bastante, con una ventolera considerable, y hubo problemas de movilidad. Así que ayer Antonio Sanz, consejero para todo, sabía que más vale prevenir que curar.
CON el lamentable episodio del ciclo de conferencias de la guerra civil en Sevilla, se ha comprobado que la extrema izquierda es más sectaria y totalitaria que la extrema derecha. Eso no significa ensalzar a la extrema derecha, sino que la extrema izquierda es un lobo que juega a ser oveja. Salvo excepciones, son intransigentes y boicotean a los que no piensan igual que ellos. Es decir, no son democráticos, ni están a favor de la libertad de expresión. Y es una pena que algunos escritores, a los que se les presupone una cierta intelectualidad, se comporten así. Incluso en los años de sangre y fuego hubo gestos más amistosos.
FALTAN sólo dos días para que se termine enero, el mes más triste del año en Sevilla. Puede que algunos no compartan esta afirmación y piensen que otros meses le superan en tristeza. Hay elementos alegres en enero, que comienza con las fiestas de Año Nuevo, las 12 uvas y esas buenas intenciones para el tiempo por venir. Y sigue con los Reyes Magos, que vienen con la Cabalgata y los regalos y las ilusiones de la infancia que se cumplen en los niños y renacen en los mayores. Y cuando se le ve la espalda a Baltasar, se suele decir que ya se intuye la Cuaresma, con la función del Gran Poder, con el comienzo de la novena de Pasión y otros actos y cultos.
HA sido un acto de coherencia la suspensión del funeral de Estado, inicialmente previsto para el próximo sábado, día 31de enero, en Huelva. Las 45 víctimas de la catástrofe ferroviaria de Adamuz no se merecen un despropósito como el que se veía venir. Al menos, que respeten la memoria de los muertos. Porque ese funeral estaba predestinado a terminar de mala manera. Ya se vio un numerito lamentable en el funeral de la dana en Valencia. Los ánimos están muy caldeados. La asistencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se prestaba a consecuencias indeseables. Y, por otra parte, el formato del funeral laico (un homenaje sin exequias) había sido cuestionado por familiares.
LA bondad y la miseria del ser humano quedan de manifiesto en las grandes ocasiones. En este país, cuando hay una catástrofe o un accidente grave, algunos empiezan a rebuznar incluso antes de que las víctimas sean socorridas. Y, por supuesto, antes de que se conozcan las causas del siniestro. En el terrible accidente ferroviario de Córdoba, algunos empezaron con el politiqueo en pleno rescate de cadáveres. Santiago Abascal, el líder de Vox, antes de la medianoche ya habló de un Gobierno de mafiosos con el que nada funciona. Y, al momento, ya estaban los medios del bloque progresista diciendo que la ultraderecha y la derecha aprovechaban el accidente para atacar al Gobierno.