A propósito del pésimo funcionamiento de los trenes y las obras del puente del Centenario en Sevilla, se ha vuelto a debatir sobre las inversiones públicas. Óscar Puente dice que han invertido 700 millones en las líneas del AVE de Andalucía. Sin embargo, en las obras públicas, el gasto debe ser eficiente. Gastar mal es despilfarrar. Y también es necesario planificar bien, estableciendo prioridades con coherencia. Y sin acumular retrasos, porque la larga duración encarece los presupuestos.

 

Un ejemplo de despilfarro lo tenemos en las obras de la SE-40 para cruzar el río. Empezaron por el proyecto de los túneles. Compraron una tuneladora por 37 millones y la vendieron por menos de dos millones como chatarra. El Gobierno de Pedro Sánchez descartó el proyecto por estimar que era muy caro. Y ahora deben pagar una indemnización por el túnel descartado. Aprobaron la construcción del puente. Sin embargo, ya están diciendo que puede costar más de mil millones, una cantidad mayor que la inicialmente prevista para el túnel. Por mala gestión, será una infraestructura peor y más cara.

Pero también hay duplicidades innecesarias. Por ejemplo, la del tranvía y el Metro. Se puede ir desde la Puerta Jerez a Nervión en tranvía y en Metro. Mientras que la mayor parte de Sevilla no dispone de Metro ni de tranvía. Eso demuestra una pésima planificación.

Otro ejemplo es el tranvibús. Unas obras molestas, que ya veremos cómo acaban, para conectar Sevilla Este con la plaza del Duque. Esa conexión ya estaba prevista en la línea 2 del Metro, que se va a construir después de la línea 3. Mientras que en la citada línea 3 (que se construye antes que la línea 2) cambiarán el proyecto, porque ha recibido numerosas alegaciones por el recorrido previsto para Los Bermejales, Bellavista y la Ciudad de la Justicia.

El gran error del transporte público en Sevilla ha sido no priorizar el Metro. Viene con retraso desde el siglo XX. En Madrid ha cumplido más de 106 años. Y en Sevilla lo normal sería que ya estuvieran funcionando cinco líneas, con los barrios y gran parte de la periferia conectada. En cuyo caso se hubieran podido ahorrar el tranvía y el tranvibús, y dedicar esos millones a la sanidad y la vivienda social, como dicen los demagogos, los mismos que se callan cuando lo despilfarran en los puentes.

José Joaquín León

CON la huelga de maquinistas, más o menos frenada, y los trenes que están como están, quizás no sea el mejor momento para pedir que le traspasen las competencias del servicio de Cercanías a la Junta de Andalucía. Sin embargo, se debe mantener la coherencia. Con unas elecciones autonómicas antes del verano, este es un asunto que se quedará pendiente para la próxima legislatura. Y los partidos se deberían posicionar con claridad en la campaña. ¿Lo van a pedir, o no? La intención de contar con un Servicio Andaluz de Cercanías se planteó por el agravio comparativo con los Rodalies de Cataluña. Una vez más: igualdad. Está en el origen del Estatuto, e incluso del 28-F. Andalucía está definida como nacionalidad histórica. Traducido significa no ser menos que los catalanes, vascos y gallegos.

NO nos damos cuenta, o será que ya importa menos, pero desde aquella pandemia del Covid 19 nos hemos habituado a los confinamientos. Ayer Andalucía se quedó virtualmente confinada, por culpa de la borrasca Leonardo. Con motivos justificados, por supuesto. La gente estaba criticando que el miércoles de la semana pasada no habían suspendido las clases en los colegios. Y aquel día en Sevilla llovió bastante, con una ventolera considerable, y hubo problemas de movilidad. Así que ayer Antonio Sanz, consejero para todo, sabía que más vale prevenir que curar.

CON el lamentable episodio del ciclo de conferencias de la guerra civil en Sevilla, se ha comprobado que la extrema izquierda es más sectaria y totalitaria que la extrema derecha. Eso no significa ensalzar a la extrema derecha, sino que la extrema izquierda es un lobo que juega a ser oveja. Salvo excepciones, son intransigentes y boicotean a los que no piensan igual que ellos. Es decir, no son democráticos, ni están a favor de la libertad de expresión. Y es una pena que algunos escritores, a los que se les presupone una cierta intelectualidad, se comporten así. Incluso en los años de sangre y fuego hubo gestos más amistosos.

FALTAN sólo dos días para que se termine enero, el mes más triste del año en Sevilla. Puede que algunos no compartan esta afirmación y piensen que otros meses le superan en tristeza. Hay elementos alegres en enero, que comienza con las fiestas de Año Nuevo, las 12 uvas y esas buenas intenciones para el tiempo por venir. Y sigue con los Reyes Magos, que vienen con la Cabalgata y los regalos y las ilusiones de la infancia que se cumplen en los niños y renacen en los mayores. Y cuando se le ve la espalda a Baltasar, se suele decir que ya se intuye la Cuaresma, con la función del Gran Poder, con el comienzo de la novena de Pasión y otros actos y cultos.