SEGÚN nos vamos haciendo mayores, entendemos mejor la fugacidad del tiempo. Todo es efímero. Y a veces se le concede una importancia efervescente a lo que pronto se olvida. Incluso lo que se considera histórico se va deformando con la muerte de quienes fueron protagonistas o testigos presenciales. Lo volvía a pensar al conocer el fallecimiento de Enrique García Gordillo. Este periodista, más allá de su larga trayectoria en Sevilla, tuvo un gran momento político en el referéndum del 28-F. Fue lo que ahora se denominaría el gurú de referencia para Rafael Escuredo, entonces presidente de la Junta de Andalucía.
SE sabía que era el último debate electoral andaluz y se notó. El segundo, que tuvo por escenario el plató de Canal Sur Televisión, fue diferente al primero. Hubo algunos detalles oportunistas y feos. Estuvo condicionado por el miedo a perder de cuatro de los cinco candidatos. José Ignacio García fue el único que arriesgó y repartió sopapos para todos los presentes, no sólo para Moreno Bonilla, sino también para Gavira el de Vox y hasta para la sanchista Montero. Esto último se lo afeó Maíllo, que le reprochó su “equidistancia”, cuando el candidato de Adelante había explicado que la financiación autonómica del PSOE discrimina a Andalucía.
LA mala suerte ha entrado en la política. El presidente de la comisión que investiga el accidente ferroviario de Adamuz, Ignacio Barrón, dijo que fue un “accidente fortuito, con una carga enorme de mala suerte”. Y tenía un fondo de razón. Si uno de los trenes hubiera pasado por el lugar cinco minutos antes, o después, no hubiera ocurrido esa gran desgracia. Una “carga enorme de mala suerte” se suele dar en los accidentes y en otras cuestiones de la vida. Pero este mismo señor criticó la gestión de Renfe y Adif, y dijo que en la red ferroviaria española hay un problema y no se ha invertido bien el dinero. ¿Entonces? ¿Es sólo mala suerte? ¿Si te quedas dormido conduciendo, y te estrellas con tu automóvil, es mala suerte? ¿O es que no te deberías dormir? La vía de Adamuz podía estar en mejores condiciones.
AL final, la gente preguntaba: ¿Y quién ha sido el ganador? Respuesta: Hubo dos. El Sevilla FC, que ganó a la Real Sociedad con un gol de Alexis, y salió de los puestos de descenso a Segunda. Y la UD Almería, que ganó al Mirandés por 4-2, y se colocó en puesto de ascenso directo a Primera. Todo sucedió a la misma hora. Pero conste que todavía esto no se ha acabado, y que el éxito o el fracaso se pueden decidir por pequeños detalles. Hace falta máxima concentración, y no cometer errores estúpidos en el alargue para regalar puntos a los rivales y ponerte tu mismo la soga en el cuello. Es una mala tentación programar un debate de candidatos y dos partidos de fútbol decisivos un lunes a la misma hora.
SE celebra mañana la Fiesta del Trabajo. O como se denomine ahora. Esta celebración ha tenido una evolución palpable en el último siglo. En los tiempos de Franco era el día de San José Artesano. Después, cuando llegó el color y la democracia, el 1 de mayo era la gran fiesta de los sindicatos. CCOO y UGT capitalizaban las manifestaciones y los sindicatos extremistas se desmarcaban y salían con algunas decenas de personas. Ahora en Sevilla la gente suele aprovechar el 1 de mayo para ir a la playa.