SIGO con el análisis de las singularidades del tráfico gaditano. Una de ellas es la tendencia que tiene Martín Vila a llenar el casco antiguo de badenes, que no hacen falta para nada, sólo para estorbar, y afear el paisaje urbano. Sorprende que algunos colectivos ecologistas (la mayoría afines a Unidas Podemos) hayan apoyado la badenización de Cádiz, más en concreto de la Alameda. En vez de criticar el mamarracho de carril que allí han construido sus colegas; en vez de pedir que se reforme sin alterar el paisaje y sin eliminar la acera para los peatones. Pero, bueno, con eso ya se contaba. En cuanto a la mortalidad que iban a reducir con los badenes, tampoco hay allí tres o cuatro víctimas todas las semanas. Se habla de la Alameda, que no es el circuito de Montecarlo en los días del Gran Premio de Mónaco. Pero tampoco Cádiz es Baden-Baden.
INSISTO en el mamarracho del carril bici en la Alameda, ahora que parece que la gente se anima a criticarlo. En Cádiz, los que van de progres por la vida no se atreven a ponerle un pero a Kichi y sus concejales podemitas, que encuentran barra libre para cometer errores tan flagrantes como este, en el que comparte responsabilidad con Martín Vila, como jefe del carril. No es sólo un problema estético. También es un problema ético, porque nadie debe ser cómplice de que se carguen el paseo más bonito de Cádiz. Se ha preservado desde 1927, cuando lo rediseñó el gran arquitecto regionalista Juan Talavera. La Alameda está incluida desde 2004 en el Catálogo General del Patrimonio Andaluz, y es un Jardín de Interés Cultural.
EL paro en noviembre es otra tradición gaditana, como los Tosantos y las noches de Halloween. Empieza el mes con los difuntos y los parados, que nutren las estadísticas. Ha llegado el otoño, con sus guadañas, y con los primeros fríos cierran hoteles en las costas, a pesar de que el Patronato Provincial de Turismo visita Fitur, en Madrid, el Reino Unido y Alemania para salvar los muebles. Otros años se convertía Cádiz en la provincia española con más parados en octubre. En 2019 se ha tenido que conformar con el segundo puesto. En Baleares ha crecido más todavía el paro. La culpa es de Thomas Cook, que ha dejado de enviar turistas a Mallorca y a Ibiza. Gracias a ese barquinazo, Cádiz no ha ganado el campeonato del paro a principios de noviembre.
LA buena gente dice que Kichi y sus concejales no tienen proyectos. Y para uno que hacen sería mejor que no tuvieran ninguno. Cuando han abierto el nuevo carril bici de la Alameda se ha visto en todo su esplendor el mamarracho que han implantado en uno de los lugares más bonitos de Cádiz, en el auténtico paseo de la Bahía. En cualquier ciudad civilizada, los defensores del Patrimonio ya estarían pidiendo la dimisión del concejal responsable de esas obras, que es Martín Vila, así como la intervención de la Comisión del Patrimonio de la Consejería de Cultura de la Junta, que inexplicablemente ha permitido esas obras, o se las ha tragado.
SIN entrar en consideraciones ideológicas ni políticas, el guirigay que tiene montado el alcalde de Cádiz con sus concejales es sorprendente. Han pasado menos de cinco meses desde que tomaron posesión. En este tiempo ha dimitido una, Teresa Almagro, por no poder hacer nada, mientras otro, José Ramón Páez se le ha ido (unos días sí y otros no) de profesor sustituto a Sevilla, en busca de un futuro laboral mejor. Con ello también ha dado un mensajito curioso: estar de profesor sustituto temporal en la Facultad de Económicas de la Universidad de Sevilla es mejor, a su juicio, que ser el responsable de la Economía y la Hacienda, con dedicación exclusiva, en el Ayuntamiento de Cádiz. Por no hablar del lamentable deporte local, que también le habían adjudicado.