NO está reconocido el derecho de aparcar. Se podría suponer que el aparcamiento es como la vivienda del coche (o de la moto, ojo, no se olviden de las motos), de manera que le puedes comprar una plaza de garaje; o alquilarla a cubierto (subterráneos), o a descubierto (en superficies, zonas azules y naranjas); o bien, si está libre, ocupar una plaza antes que otro. No obstante, a los que tratan a los automóviles como si fueran apestados, se les debe recordar que pagan impuestos. El Ayuntamiento cobra por los coches de los gaditanos. Y los vehículos no votan, pero sus propietarios sí. Quizá por eso, Juancho Ortiz ha pedido que bajen un 20% el impuesto de Circulación, para compensar. A ver qué dicen los demás…

EL pasado domingo terminó en Cádiz la temporada especial de procesiones extraordinarias. Este año han coincidido varias efemérides notables con derecho a salida, todas justificadas y justificables. Aunque es cierto que la proliferación ha creado cierta confusión y una polémica sobre los límites. El colofón, no obstante, fue un éxito por todo lo alto. Las calles del centro de Cádiz se llenaron en la tarde y la noche de un domingo de septiembre para ver el paso de misterio de Afligidos, precedido por la Verónica en andas. En esta salida extraordinaria se comprobó que todas no son iguales, ni el público responde igual. Y esto parece importante.

RESULTA curioso el informe que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística sobre la renta en los hogares españoles. Al presentarlo segmentado por distritos (que en su mayoría coinciden con barrios) permiten apreciar las diferencias internas en los núcleos de población. Como ha publicado el Diario, en los informes sobre cada municipio, los resultados, en general, coinciden con lo previsible. Quizás el dato más sorprendente es que el barrio con nivel de renta más alto de la provincia sea uno de Cádiz capital, Bahía Blanca, por delante de otros como Vistahermosa en El Puerto (que es segundo),a donde las leyendas urbanas cuentan que se fueron a vivir los gaditanos más pudientes. Parece que algunos se quedaron en la capital.

HA fallecido Luis Álvarez Duarte, que era el último imaginero de la escuela clásica. En unos tiempos en los que se ha perdido el interés por la calidad de la escultura, fue el último superviviente, heredero de los maestros. Siempre trabajó a mano y a ojo, tallando la madera para hacerla divina y convertirla en imágenes sagradas, que movieran a rezar. Desde su infancia hasta su muerte ha transcurrido más de medio siglo dedicado a la imaginería, con una ingente obra repartida por toda Andalucía, España y la Humanidad. También en Cádiz y la provincia, donde no se puede entender la Semana Santa sin las obras magistrales de Álvarez Duarte.

EN el salón de actos de la Fundación Cajasol (antes Casa de Pemán) presentamos el libro El obispo civil, de José Blas Fernández. Lo escribo en plural, porque yo hice la presentación propiamente dicha, si bien él interpretó después los pasodobles, los cuplés y el popurrí. Con un tono chirigotero, por la simpatía, aunque con el rigor que le caracteriza. Pepe Blas es de esas personas que usan la ironía y el sentido del humor, sin dejar de ser serio. A veces se ha propagado una imagen errónea de él. Quizá porque a pesar de escribir un libro sobre las más de 700 bodas civiles que ofició en el Ayuntamiento, Pepe Blas no se casa con nadie, y defiende sus derechos siempre. Sólo se ha casado con su esposa, Isabel Escobar, con la que contrajo matrimonio en 1973 en la iglesia de Santiago.