GRAZALEMA se merecía una Medalla de Andalucía. Y también Ubrique, Torre Alháquime y las pedanías de Jerez. Y Ronda, Zahara de la Sierra y las entidades que premiará la Diputación de Cádiz, en el Día de la Provincia, el 19 de marzo, por su ayuda en las lluvias torrenciales de la Sierra. Se entiende que la Junta no le podía conceder una Medalla de Andalucía a todos los municipios citados y algunos más. Se entiende que se la entregaron al pueblo de Adamuz porque colaboraron para atender una catástrofe ferroviaria en la que hubo 46 muertos. Pero también hay que decir que en la Sierra de Cádiz no hubo más de 200 muertos porque se actuó mucho mejor que en Valencia el día de la dana funesta.
Viendo el listado de las Medallas de Andalucía de 2026, concedieron algunas manifiestamente mejorables. No señalo a nadie, pero vean trayectorias y méritos. Tampoco las medallas pueden ser el memorial de las catástrofes ocurridas en Andalucía. Pero lo que sucedió en la Sierra de Cádiz debe quedar para el recuerdo del civismo y la ejemplaridad de unas personas que supieron comportarse heroicamente en condiciones extremas. Unas borrascas como no se han conocido en los últimos años y que les obligaron a un esfuerzo sobrehumano. Incluso desalojando sus casas, por un periodo que se prolongó varios días. ¿Nos podemos poner en su lugar? ¿Nos imaginamos la sensación de saber que te obligan a irte de tu casa, por una emergencia, y que no sabes lo que te encontrarás al regresar?
Por eso, la decisión de la Diputación Provincial de Cádiz también es sorprendente e inexplicable. Premiarán a Ronda, Zahara de la Sierra y los servicios de emergencias y carreteras que actuaron, por su ayuda solidaria a los vecinos de Grazalema. Pero no le conceden la distinción a Grazalema. Es como decir que reconocen a los que han ayudado a las víctimas de las lluvias, pero no a quienes las han sufrido en sus cuerpos, en sus almas y en sus viviendas. A pesar de que los vecinos de Grazalema dieron un ejemplo admirable en su exilio temporal, el testimonio de que un pueblo unido resiste mejor las catástrofes.
Grazalema y la Sierra de Cádiz se merecían una Medalla de Andalucía. O, al menos, el premio de consolación de la Diputación Provincial de Cádiz. También se la merecen los municipios y servicios que ayudaron, por supuesto. Unos y otros demostraron a España que los andaluces se esfuerzan y se sacrifican cuando hace falta. Hubiera sido de justicia premiar a todos para mantener viva la memoria de unos días inolvidables.
José Joaquín León
