SE está viendo venir la tragedia, el hundimiento del submarino amarillo, pero aún se puede evitar. El pasado 27 de febrero publiqué otro artículo titulado La tercera C está en peligro, donde advertía que el descenso del Cádiz era probable si no se corregía el desbarajuste. No es un simple descenso futbolístico. Para la ciudad de Cádiz es una tragedia que el equipo se le vaya a Segunda B (ahora llamada Primera Federación y con dos grupos), ya que el fútbol es el único deporte de elite en la ciudad. En otras, incluso más pequeñas, tienen equipos en las primeras divisiones de baloncesto, balonmano, voleibol, waterpolo, o lo que sea. Pero aquí no se potencian otros deportes.

La tragedia del Cádiz, si se consuma, será analizada como un despropósito histórico. El 15 de octubre de 2025, después de la jornada 9 de la Liga Hypermotion, el Cádiz era líder. Repasen lo que decían los periódicos de hace seis meses. Es verdad que la plantilla no se reforzó bien en invierno. Pero tampoco se ha ido ningún jugador importante. ¿Qué ha pasado para perder 11 de los últimos 13 partidos en la segunda vuelta? ¿Por qué solo han conseguido 4 puntos de los últimos 39 posibles?

El entrenador que los tuvo como líderes, Gaizka Garitano, fue destituido porque perdió los papeles. Todavía no han encontrado esos papeles. Manuel Vizcaíno puso como entrenador a Sergio González, al que se suponía sensato, y que ganó el primer partido al Mirandés. Perdió el segundo en casa con el Málaga. Y, a partir de ahí, perdió con el Ceuta, Valladolid y Córdoba. Cuatro derrotas seguidas. No sólo se desquició el equipo, sino también Sergio, que empezó a dar palos de ciego, cambiando a los jugadores, sin ideas, y sin nada. Como su antecesor, o peor.

La plantilla es mala, aunque hay cuatro peores como mínimo. No es una plantilla para bajar. Pasa algo más. Yo no sé en qué consiste. Vizcaíno ha cometido errores y Cala ha fichado a varios mantas, pero la plantilla es la misma que estuvo arriba en el primer tercio de la Liga y que después se ha hundido. Han influido las lesiones de Kovacevic y Tabatadze, y la desaparición de Ontiveros. Pero hay futbolistas expertos, como Suso y Brian, con pésimo rendimiento, a los que deben hacer tratamiento psicológico para que se pongan el traje de faena y saquen las castañas del fuego.

Todo el mundo está desanimado, que es la mejor manera de irse a hacer puñetas. El equipo desanima a la afición. Nadie anima a nadie. Nadie sabe qué hacer. Y entre todos lo van a hundir si no reaccionan. Todavía están a tiempo.

José Joaquín León