LA mala suerte de José María Pemán es que nació y murió en Cádiz. O sea, que era gaditano. Aquí mantuvo su residencia oficial, a pesar de que pudo empadronarse en Madrid, donde ejercía múltiples actividades. Ser gaditano es lo peor para un personaje ilustre. Pues en ningún lugar los tratan tan mal. Ya he explicado que si el beato Diego de Cádiz hubiera sido el beato Diego de Sevilla, a estas alturas sería santo y no beato. Es otro ejemplo. Aquí algunos han comparado el caso de José María Pemán con el de Juan Carlos Aragón, con lo cual ya se explicaría todo. Aquí existe un odio canallesco que se presenta sin disimular y que obtiene cierto predicamento. En el caso del teatro de verano, la cosa tiene cacaruca.
El teatro de verano está cerrado desde los tiempos de Teófila Martínez en la Alcaldía. Durante los ochos años que estuvo José María González, nuestro Kichi, de alcalde, fue incapaz de terminar las obras y de inaugurarlo. A pesar de un cartel que colocaron (y que hoy nos sonaría a cachondeo), con un plazo que no se cumplió. Negamos la mayor: no es solo importante el nombre. Lo más destacable es que Cádiz, con Bruno García en la Alcaldía, va a recuperar un teatro. Y que los inútiles que critican el nombre fueron incapaces de reformarlo e inaugurarlo.
En cuanto al nombre, explicó el alcalde que no se ha cambiado. ¿Y cómo lo iban a cambiar si no había teatro? Desde el último Me río de Janeiro, en el Teatro Pemán ha llovido bastante y se ha inundado la Sierra varias veces, y han venido varias olas de calor en verano y un montón de algas asiáticas, y hasta han inaugurado una playa canina antes de reformar el teatro de verano.
Don José María Pemán no merece que le discutan el nombre. Don José María Pemán tiene calles dedicadas en varias ciudades españolas, de esta provincia y de otras. La mantiene en Sevilla capital, por ejemplo. O incluso en Ávila, una calle situada junto a la de Lope de Vega. Es apuntar muy alto, pero esto lo digo porque fue dramaturgo, entre otras actividades literarias, y es natural que le dedicaran un teatro en su ciudad. Así se ha explicado un montón de veces.
También se ha explicado la evolución política de los varios Pemanes que hubo en Pemán; y que trabajó por la monarquía democrática y las libertades desde los años de posguerra. Y en los 70 defendió la reconciliación de las dos Españas. Esas que aplauden a León XIV, mientras lo que dice entra por una oreja y sale por la otra. En el nuevo teatro de verano se podría representar La viudita naviera. Y no debería haber butacas para el odio.
José Joaquín León
