TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que ha conseguido Manoli Lemos Campaña, que se despidió el pasado jueves, con un acto multitudinario celebrado en la peña flamenca La Perla de Cádiz. En lo más alto del tablao había un cartel, que resumía muy bien lo que ha sentido Manoli Lemos, en esos 56 años creando programas de radio y viviendo con intensidad: “Cádiz en mi voz, en mi vida, en mi sangre”. Cádiz ha sido siempre la protagonista de sus programas. Todo, incluso lo que era universal, incluso lo ajeno, se gaditanizaba en su voz inconfundible.
Manoli Lemos comenzó en la radio con apenas 12 años. Su vida laboral se resumía en tres carteles fotográficos: uno con Pepe Benítez, a los 15 años, en un programa de Radio Cádiz, de la Ser, cuando tenía su estudio en la calle José del Toro. Otro que presentaba a una Manoli de juventud en la Cope, donde estuvo casi 20 años. Y el definitivo para recordar a la Manoli de madurez, en sus últimos 20 años en Onda Cádiz, donde ha sido referente.
Me comentaba Manoli Lemos algo que quiere dejar muy claro: no se organizó un homenaje de Cádiz a Manoli Lemos, sino al revés, de Manoli Lemos a Cádiz, a los muchos gaditanos con los que compartió programas, que le ayudaron, o que contaron sueños e ilusiones. Pero, diga lo que diga ella, también es un merecido homenaje de Cádiz a Manoli Lemos, porque se abarrotó el amplio local de La Perla de Cádiz y porque había grandes carteles con 17 fotos de Manoli, patrocinadas por empresas gaditanas, como iconos de su vida.
Yo fui colaborador con ella en un programa de Carnaval en Onda Cádiz Radio, y soy testigo de su profesionalidad y calidad humana. Ha sido una fervorosa trabajadora, que empezó siendo una chiquilla, que sufrió la precariedad de la profesión, y tuvo que compaginar la radio con otros trabajos, como el de la tienda de fotos de Segundo y Rosita, en la calle San Francisco. Salía de su casa a las ocho de la mañana y volvía las tres de la madrugada; y no por irse de juerga, sino por el trabajo. Un buen ejemplo para los que ahora critican el absentismo laboral y olvidan la entrega sin límites de personas como ella.
Trabajar en la radio no era una obligación, sino un placer, un sentimiento, una pasión... La vida de Manoli Lemos. Su vocación. Nunca quiso ser una gran diva, ni la protagonista. Y por eso lo es, por saber llegar al corazón de los gaditanos, con su voz, su generosidad y su ejemplo.
José Joaquín León
