AL llegar el verano era previsible que aumentase el colapso de la autopista AP 4 entre Sevilla y Cádiz. En realidad, ya no existe autopista. En muchas horas del día es como una carretera nacional, con uno de los dos carriles lleno de camiones. Harían falta tres carriles (o incluso cuatro) en cada sentido. Esto se sabía que iba a ocurrir, es una autopista diseñada para tener peaje, y además necesitaba una autovía alternativa en la A-4, entre Sevilla y Cádiz, que atienda a las necesidades. Hace falta tener una autopista con tres carriles y una autovía completa, pues enlazan núcleos urbanos muy poblados y dos provincias en las que viven más de dos millones de habitantes. Por consiguiente, lo que se sufre ahora, fruto de la demagogia y el populismo, es tercermundista.

El pasado 2 de junio asimismo se demostró que la autopista entre Sevilla y Cádiz tiene un gran riesgo para los conductores en caso de incendios que la afecten. Ese día hubo incendios en la mediana entre los kilómetros 56 y 74, cuyo origen no se explicó. Y después salió ardiendo un camión con remolque. La consecuencia fue que la autopista estuvo cortada al tráfico en ambas direcciones durante dos horas. Los conductores vivieron momentos de pánico y nervios, incluso con coches que circularon en dirección contraria.

La autopista tiene pocas salidas, es una encerrona para quienes circulan por allí. ¿Por qué? Tiene pocas salidas porque era de peaje y estaba diseñada para un tráfico menor. Solo sufría atascos los domingos de verano. Sin embargo, ahora hay atascos durante gran parte del año y durante todo el verano, no solo los fines de semana.

Tampoco se hace nada para reducir el uso masivo de la autopista AP-4 por los camiones. Aunque en la UE se recomienda que la mayor parte del transporte de mercancías se efectúe por ferrocarril, en España no se cumple. Al revés. El 90% de las mercancías se transportan por carretera. Por la autopista van cientos de camiones al puerto de Algeciras. Coincide con los viajes de particulares, turistas y la operación Paso del Estrecho. Al ser gratuita, los camiones no buscan ruta alternativa.

Otra autopista que se ha colapsado es la del Mediterráneo. Allí también sufren el tráfico de camiones. En Cataluña, la Generalitat del socialista Illa está valorando que se recupere el peaje. Entre Sevilla y Cádiz hacen faltas restricciones de camiones ya. Aunque sería solo un parche. Porque lo necesario es tener lo previsto en el siglo pasado: autopista de peaje y autovía gratis como alternativa. Con más carriles, con más salidas, y con un ministro menos incompetente que Óscar Puente.

José Joaquín León