PARTIMOS de la consideración inicial de que los autobuses no son gratis en las grandes ciudades. No son gratuitos en Nueva York, ni en Shanghái. Ni en Madrid, ni en Barcelona tampoco. Solo pueden ser gratuitos en pueblos pequeños, donde los recorridos son cortos y en la mayoría de los casos se pueden cubrir a pie. El bonobús de Cádiz es barato si se compara con otras capitales de España. Pero es verdad que Cádiz es muy chiquitita. Y también es verdad que aquí la gente quiere que el autobús tenga una parada en la puerta de su casa, como si fuera un taxi, pero a precio regalado. Aun así, los que han protestado por los cambios en las paradas de la línea 2 tienen razón.

La propuesta para la nueva concesión incluye matices surrealistas. Establecer una línea circular para el casco antiguo, con transbordos desde Puerta Tierra, es de cachondeo. ¿No sabéis la distancia que hay de Cortadura a la Caleta? Es que no hay recorrido ni para un cuarto de maratón. También lo digo para algunos paseantes, que consideran que si van andando desde la plaza de España a la Alameda están practicando los 10 kilómetros de marcha atlética. Pero, claro, hay que tener en cuenta que todos los usuarios del autobús urbano no son deportistas. Hay personas con movilidad reducida, por circunstancias diversas, que también son hijos de Dios, y no pueden caminar. Y no me refiero a los que no quieren caminar por comodidad. Ni a los que se quejan y recorren el camino de Santiago, que es una calle situada entre las plazas de Candelaria y la Catedral, por donde no pasa el autobús.

Es razonable que los estudiantes y profesores de la Universidad que vivan en el Extramuros más lejano del centro, quieran ir en autobús a la puerta de su facultad. Sobre todo, los días que llueve no apetece ir andando desde la plaza de España. Y hacer transbordo para eso no merece la pena de esperar otro autobús. Por lo demás, se supone que los cambios son para mejorar, no para empeorar, como en este caso.

El autobús en Cádiz debe asumir que estamos en una pequeña ciudad, con similar número de habitantes que un pueblo grande. Y con el factor añadido de la movilidad en el aérea metropolitana de la Bahía, que condiciona a la ciudad. Pues una parte de los usuarios no viven en el término municipal y lo combinan con desplazamientos interurbanos.

A los gaditanos que viajan en autobús se les puede recomendar que, cuando salgan de Cádiz, utilicen los autobuses de otras ciudades. Y quizás entiendan que el transporte urbano de Cádiz no es maravilloso, pero tampoco de los peores.

José Joaquín León