LAS celebraciones de Emporio del Orbe tienen una parte cultural que resulta interesante. Por ejemplo, la exposición del patrimonio religioso, en la Fundación Cajasol, cuyos comisarios son Lorenzo Alonso de la Sierra y Carlos Maura. Han tenido el acierto de organizar una exposición diferencial sobre el patrimonio artístico del Cádiz del esplendor, no con las obras de arte más famosas, sino con piezas en su mayoría poco conocidas. Algunas estaban casi olvidadas en los retablos de nuestros templos, como el san Elesbaán y la santa Ifigenia de la iglesia del Carmen, dos santos carmelitas etíopes negros, que están en un altar, como acogidos entre el devocionario carmelitano que se representa en la iconografía del templo. Y hay otras obras de arte interesantes. Pero la principal atracción popular es la visita a las cuevas de María Moco, ¡quién lo iba a decir!
La gente está cabreada porque no las van a poder visitar todos los que lo solicitaron. Había que apuntarse, lo mejor para morir de éxito. La solución para contentar a todos es sencilla, que las cuevas de María Moco se queden abiertas y se conviertan en un aliciente más para Cádiz, como subir a la Torre Tavira. En este caso, descender a las cuevas.
Según los datos oficiales, son túneles diseñados por los ingenieros Ignacio Salas y Juan Martín, creados con fines militares a mediados del siglo XVIII, para defender a la ciudad en los asedios. No se conoce realmente su extensión, ya que algunas están cegadas, y se deberían reconstruir para recuperarlas. Eso ha facilitado la leyenda de las cuevas de María Moco. El nombre supuestamente se debe a una mujer gitana allí refugiada. Algunos dicen que fue una bruja, otros que era una pobre sin techo, que lo utilizaba como albergue. Siempre hubo problemas de viviendas en esta ciudad.
Yo recuerdo que algunos antiguos alumnos del colegio de San Felipe Neri de Extramuros se introducían en las cuevas, en la zona de Santa María del Mar, con fines que es mejor no detallar. Digamos que para estar a cubierto. Y, según parece, del Instituto Columela también. De modo que las cuevas forman parte de la mitología local. Algunos decían que las cuevas iban por debajo de los glacis y de Bahía Blanca y San Severiano, además de Santa María del Mar, y se adentraban en el casco antiguo hasta salir a la superficie por la plaza de Mina, en concreto bajo el templete de la música, que fue demolido en una bárbara decisión municipal.
Entre el mito y la realidad, las cuevas de María Moco forman parte del emporio del orbe gaditano. Recuperarlas sería un buen recuerdo de esta celebración y quedaría para la posteridad.
José Joaquín León
