SE suele decir que “el movimiento se demuestra andando”. Esta frase ha valido igual para el Movimiento Nacional que para el Movimiento Sumar. Si es que no son lo mismo, pero diciendo lo contrario. Una cosa es decir y otra hacer. La frase del movimiento se atribuye al filósofo griego Diógenes el Cínico, que lo argumentó contra las paradojas de Zenón. Estos dos filósofos hubieran podido ser gaditanos. Aquí hay muchos filósofos, como se nota en los pasodobles de algunas comparsas. Y muchas paradojas. De movimientos estamos regular. Pero no se trata de filosofía, sino de realidades gaditanas. Por ejemplo, lo que ha pasado en el lugar que se denominaba el Tiempo Libre.

¿Os acordáis del Tiempo Libre? ¿Os acordáis de lo que dijeron los adelantados e indignados de antaño? El Tiempo Libre era una residencia de la Junta, en los años de gobiernos socialistas, para que la clase trabajadora pudiera veranear. Pero, en realidad, no veraneaba la clase trabajadora, sino algunos que se lo montaban mejor que otros y les salía el veraneo casi gratis, a costa de los andaluces. Aparte de eso, en el edificio se detectó aluminosis, de envergadura, que obligó a cerrarlo. Y se quedó en ruinas, como pasa en Cádiz cuando algo se eterniza.

De modo que el Tiempo Libre se convirtió en una de las polémicas gaditanas. Años de abandono, de inutilidad, en la mejor zona del Paseo Marítimo. Un edificio ruinoso que era una vergüenza para Cádiz. La derecha y la izquierda peleándose con la demagogia habitual. La Junta y el Ayuntamiento acobardados, incapaces de hacer lo que había que hacer: mandar el Tiempo Libre a hacer puñetas, para construir un hotel de lujo y revitalizar esa zona.

Hasta que la Junta y el Ayuntamiento se quitaron los remilgos. ¡Palante! El hotel Cádiz Bahía, de cuatro estrellas, abrió en diciembre de 2022. Desde entonces, con el hotel y con los bares, restaurantes, heladería, supermercado y demás negocios abiertos en los locales se ha consolidado esa zona como la milla de oro del Paseo Marítimo. Como si fuera la Costa del Sol malagueña u otras costas, donde tienen menos filósofos paradójicos. Pues, efectivamente, como diría el Cínico, el movimiento se ha demostrado andando. Y es un ejemplo para Cádiz. Hay que tirar palante, y no hacer caso a los que frenan el carro para que no adelante.

Tras ocho años de torpezas en el Ayuntamiento, parece que ahora estamos en el tiempo de las primeras piedras. Cuando pongan las últimas se verá que el movimiento se demuestra andando, y que algunos deberían fijarse más en el progreso de los pueblos y no tanto en el de ellos.

José Joaquín León