CÁDIZ es Cádiz. No es Madrid, ni Barcelona, ni Sevilla. Se debe tener en cuenta al afrontar una campaña electoral marcada por la vivienda y por las mentiras que los demagogos dicen, para utilizar ese problema en beneficio propio. Pedro Sánchez y los partidos que lo han mantenido en la Moncloa creen que han encontrado un filón electoral. Aspiran a atraer a un sector de la izquierda, desengañado con los casos de corrupción, votante al que intentan fidelizar. Es sangrante utilizar para eso la vivienda, cuyo problema han agravado ellos. Y cuando tenían de portavoz en el PSOE a Montse Mínguez, que se vio forzada a dimitir porque su pareja es dueño de 30 pisos, de donde desahuciaron a algunas criaturitas.

Pero la vivienda en Cádiz tiene sus circunstancias. En Cádiz hay problemas de viviendas de toda la vida. Se dividen en dos: los del casco antiguo y los de Extramuros. En el casco antiguo vivían muchos vecinos de alquileres baratos, con caseros arruinados y casas que se venían abajo. En los primeros tiempos de la democracia, no había fondos buitre, aunque de vez en cuando aparecía un buitre en el monumento de las Cortes. Pero sí había asustaviejas. El objetivo era echar a las Maricarmen de entonces, para subir los alquileres a nuevos vecinos o vender esas casas. Todavía no había pisos turísticos. Se debe añadir que los pisos para turistas y veraneantes son un negocio para no pocos gaditanos. Incluso personas de izquierda son propietarias de pisos para turistas.

En Puerta Tierra casi todos los pisos sociales fueron construidos en los tiempos de Franco. Esto es así, aunque no nos guste y sea políticamente incorrecto. Las barriadas de la Paz y las guerras, el Guillén Moreno (que era un gobernador del régimen) y casi todo lo que hay entre la vía del tren (ahora soterrada) y la Bahía. O por el lado de la calle Brunete (una batalla de la guerra civil) y Trille. Los memoriosos, que cambian nombres, supongo que tendrán memoria de eso. En el Cerro del Moro, que asimismo se construyó entonces, la Junta actuó para remodelar, aunque a cámara lenta, y lo que hay supera a lo que había. Después fue necesario reurbanizar barrios, ya en la democracia.

En Cádiz hay otro factor influyente, que son los sevillanos, cordobeses, madrileños, vascos, etcétera, propietarios de segundas residencias. Compraron pisos en el Paseo Marítimo y la Avenida, y los siguen comprando. Cuando en Cádiz se venden todos los pisos que construyen y lo que ofrecen las inmobiliarias, será por algo. Ya hasta la Zona Franca aparece en el paisaje urbano con las viviendas de Navalips. Esto es Cádiz y aquí hay… Lo que hay.

José Joaquín León