EL alcalde de Cádiz, Bruno García, ya ha cumplido sus dos primeros meses en el cargo (como todos los que tomaron posesión) y ha demostrado que otra forma de hacer política es posible. Eso se sabía. Tiempos hubo en los que Santiago Carrillo y Manuel Fraga convivían desde sus discrepancias obvias. Era el espíritu de la reconciliación. Después se perdió para que volvieran el revanchismo y el odio cainita por culpa de Zapatero. En otros tiempos (o sea, en la Transición), la derecha y la izquierda firmaron los pactos de la Moncloa. Y se pusieron de acuerdo para aprobar una Constitución, con el apoyo de socialistas, centristas, conservadores, comunistas y la CiU de Pujol. Todos esos (entre los ponentes estuvieron Miquel Roca y Jordi Solé Tura) demostraron que era posible un consenso básico. Sobre la Constitución, por cierto, conviene leérsela. Para ver lo que es constitucional.
LA provincia de Cádiz está mal preparada para el turismo masivo de agosto por culpa de las carreteras. No es nuevo y se sabía. El incendio en Las Canteras de Puerto Real obligó a varios cortes de tráfico, incluidos los dos puentes de acceso a la capital, el pasado domingo. Sin embargo, ese fue un suceso anormal. Lo peor es que cualquier contratiempo fortuito (como el incendio de un camión en la autopista AP-4, o un accidente de tráfico entre un autobús y una moto cerca de Tarifa) siembra el caos y deja colapsada más de media provincia. Justo en las fechas en las que acuden más veraneantes. Y en las que más utilizan los coches en las carreteras, pues el transporte público tampoco está a la altura de las circunstancias.
INCLUSO los gaditanos más graciosos están hartos de que allende los Puertos sean considerados como unos simpáticos chirigoteros que están inventando pamplinas continuamente. Vale que esta sea la capital de la gracia, y que existe un amplio sentido del humor, que brota con espontaneidad. Pero hacerse el gracioso por obligación es lo contrario de la verdadera gracia. Y, cuando la gracia se mezcla con la ordinariez, hay que tener mucho cuidado. Pues al traspasar ciertas líneas rojas del decoro y la buena educación se puede caer en el borderío, cuando no en el bastinazo.
LAS elecciones del 23-J en la provincia ofrecieron datos de interés. Entre ellos, que el PP consiguió 4 escaños y el PSOE se quedó con 3. Con ese resultado, se confirma que en estos momentos los populares son el primer partido de la provincia, ya que gobiernan en los tres principales ayuntamientos, en la Diputación, y ganaron en el Congreso y en el Senado. Pero hay una curiosidad llamativa: el PSOE ganó en Cádiz capital, donde gobierna con mayoría el PP con Bruno García. Y el PP ganó en Chiclana, donde gobierna el PSOE con José María Román, que volvió a ser reelegido. En menos de dos meses, opuestos resultados.
HEMOS leído en la prensa que los resultados del 23-J han sido una gran sorpresa. ¿Qué ha pasado? La diferencia entre las municipales y autonómicas del 28 de mayo y las generales del 23 de julio se explica por los nefastos pactos del PP con Vox en algunas autonomías. No era difícil de intuir. Yo lo escribí en este Diario el domingo 9 de julio: “La clave de las elecciones generales estará en los pactos del PP con Vox. Es decir, la influencia de las negociaciones surrealistas en varias regiones a la hora de determinar el voto de los indecisos”. Y añadía que, según lo que pasara con Vox, “el PSOE puede recuperar las ilusiones de una victoria, o resignarse a un improbable milagro de última hora con las cuentas de Frankenstein”.