LAS estadísticas se pueden manejar a gusto del cliente. Son como las encuestas electorales. Publicaron en el Diario unas estadísticas del Ministerio de Hacienda sobre los presupuestos destinados por los ayuntamientos españoles para fiestas populares y festejos. Obsérvese el matiz, pues no sólo incluye a las fiestas mayores y grandes, sino también festejos tipo Juanillos y otros así. Resultaba en ese ranking que Cádiz es la séptima ciudad de España que más gasta en fiestas y festejos, con 4,95 millones de euros, además de ser la primera de la provincia, donde invierte más que Jerez y Algeciras juntas y más del doble que ambas por separado. Algunos dirán que es un derroche. Yo no lo digo.
NO ha terminado uno, cuando empieza otro. Cádiz se está consolidando como la ciudad de los eventos. Un buen ejemplo ha sido el South International Series Festival, acogido del 6 al 12 de octubre en el Palacio de Congresos, bajo el lema Cádiz, ciudad de series. No es una ciudad seria, sino lo contrario, tan graciosa; pero sí de series, de televisión y de lo que haga falta, pues funciona estupendamente como escenario, con el fondo de la Caleta para las fotos. Y, sin tregua, este fin de semana se celebrará en Cádiz otro evento, la Sail GP, que algunos calificaron como la Fórmula 1 del mar. Con tantos eventos, es probable que pronto creen en Cádiz una plataforma de oposición, y fomenten la eventofobia.
TRES días de luto oficial y una ciudad conmocionada. Los gaditanos aún se preguntan por qué. ¿Por qué la muerte bajó como una loca por un puente, y se llevó por delante tres vidas cargadas de esperanza? Una mujer que se había jubilado hace un mes como profesora en el IES Juan Lara, de El Puerto de Santa María. Una chica y un chico, alumnos del IES Drago y del Conservatorio Manuel de Falla. Un violín quedó en el asfalto, una palmera arrancada, un autobús destrozado... Ahí viajaba un grupo de estudiantes de Enfermería de Jerez, que acudían a Cádiz para sus prácticas, y encontraron tres cadáveres en su camino y varias personas atropelladas. Una historia de dolor inconcebible.
EL voto de la ciudad de Cádiz no es el que se deposita en las urnas para las elecciones municipales. Ese es el voto de los empadronados gaditanos. El voto de la ciudad es costumbre que se realice en la mañana del 7 de octubre en el templo de Santo Domingo, santuario de la Patrona, la Virgen del Rosario. Este año llega la primera función tras el cambio en el Ayuntamiento. Después de ocho años, vuelve un alcalde del PP a la ceremonia. Será la primera vez que Bruno García pueda ir con ese cargo. Sorprende que no presente el voto de la ciudad, que seguirá a cargo del deán de la Catedral. Otra curiosidad es que el festivo local, que debería ser mañana, 7 de octubre, se ha trasladado a hoy, día 6, festividad de San Bruno, precisamente. Es decir, a la víspera. Y mañana no es día festivo.
A los que dicen que en Cádiz no hay espacio para otro estadio hay que recordarles dos cuestiones. Primero que en Cádiz hubo más estadios antes del actual Nuevo Carranza, al que Kichi cambió el nombre por Nuevo Mirandilla. Segundo, que un estadio no es sólo un campo de fútbol, ni un espacio improductivo, sino que también permite otros usos, como lo demuestra que en el actual existe una clínica de sanidad privada, un supermercado, oficinas judiciales, servicios de la Diputación, espacio para un hotel, un gimnasio, una tienda de motos, otra de artículos deportivos, un parquin subterráneo de uso público… Y un estadio de fútbol de Primera División. Aun así, dicen que fue una inversión ruinosa y está desaprovechado. Como si el resto de La Laguna fuera Manhattan.