SON días de elecciones, no sólo las municipales. También la Universidad de Cádiz ha organizado las suyas, con el sistema de doble vuelta y voto ponderado. ¡Ay, si ocurriera lo mismo en los ayuntamientos! Se acabarían los cambalaches de los pactos. En la UCA ha salido elegido nuevo rector Francisco Piniella, catedrático de Ciencias y Tecnologías de la Navegación, al que se le debe decir Paco, siguiendo la moda coloquial de los dirigentes gaditanos. Paco Piniella el de Náutica, le dice la gente, sobre todo los alumnos, que son quienes más le han votado. En la Universidad de Cádiz ha habido un cambio. Dos de los candidatos que se presentaron, Casimiro Mantell y Miguel Ángel Pendón, habían sido vicerrectores con Eduardo González Mazo, mientras que el tercero, Paco Piniella, era la alternativa del cambio.
EN las campañas electorales se supone que los candidatos deben presentar sus propuestas. También en las municipales. En Cádiz se ha notado un doble planteamiento. De un lado, partidos como el PP y el PSOE, que han puesto más énfasis en proyectos para el futuro. Juancho Ortiz, muy especialmente, y también Fran González han planteado propuestas concretas para los próximos años. En esa línea ha estado Ciudadanos, aunque Domingo Villero, que es nuevo en la política, parece más contenido, más confiado en la inercia de su partido. Por el contrario, Adelante Cádiz ha puesto el interés en la figura del alcalde, no en José María González, sino en Kichi de Cai. Lo importante no es lo que haga ni deje de hacer, sino él mismo.
LA evolución del atún de almadraba ha sido sorprendente. A finales del siglo pasado, nos contaban que esos atunes se pescaban en Conil, Barbate, Zahara o Tarifa, pero que se envíaban a Japón, donde eran muy apreciados. Una especie de atún del sol naciente, que se iba de emigrante con Hiro Hito y los suyos, que valoraban mejor sus virtudes gastronómicas, y que se lo comían crudo. Por el contrario, aquí el atún se comía encebollado, y bien guisado, como lo sabían hacer las abuelas, que eran las chefs del mar caseras de otros tiempos. Sin embargo, poco a poco, se fue introduciendo la cocina japonesa. Los restaurantes de la costa gaditana empezaron a arriesgarse con los tatakis, los sashimis y cosas así. Y también a la plancha del tirón.
NO se recuerda, en el Carnaval contemporáneo, una despedida fúnebre como la que ha recibido Juan Carlos Aragón Becerra. Sin duda, merecida. Puede que haya servido para valorar mejor su obra después de muerto; a él, un personaje atípico del Carnaval, que indagó en el Bien y el Mal al margen de las convenciones, en la búsqueda de sus verdades, haciendo justicia consigo mismo y con lo que él creía justo. Su muerte ha sido prematura y conmovedora, rápida y traicionera. Pero debe prevalecer el legado de un autor de Carnaval que sin duda va a tener más leyenda después de muerto, mucha más de la que le regatearon en vivo.
HAY gente con su mijita de mandanga, y dicen que los candidatos a concejales sólo aspiran a colocarse en el Ayuntamiento. ¡Ea! Salimos elegidos y elegidas, y ya tenemos la vida resuelta para cuatro años. Aunque siempre podemos decir que prestamos un servicio abnegado a los gaditanos y las gaditanas, o a los isleños y las isleñas, o a los portuenses y las portuenses, o a los chiclaneros y las chiclaneras, etcétera. No es exactamente así. Primero, porque hay ayuntamientos pobres y ayuntamientos paupérrimos, pero no se conocen casos de ayuntamientos ricos que paguen sueldazos. Excepto el de Madrid a Manuela Carmena. Y después lo más importante: ¿quién cobra un sueldo como concejal y no pasa apuros a fin de mes?, ¿quién se puede comprar un chalé en Galapagar, digo en Vistahermosa?