HA sido una campaña increíble. En Madrid han hablado del sofá de los andaluces y en Cataluña del pasotismo andaluz. Vamos a ver qué pasa, ¿vale? Andalucía está en el punto de mira. Y ha ocurrido algo insólito. Gracias a Andalucía ha sido invisible Cataluña durante dos semanas. Andalucía la ha eclipsado, por la conveniencia del PSOE y el PSC para que no se vieran las diferencias. Todo privilegio, para amarrar los votos de Junts y ERC, resulta letal en Andalucía, por los agravios comparativos. Y eso nos ha dado una buena pista para el futuro. Cuando Andalucía es fuerte sí impone respeto a las demás autonomías. Lo malo es cuando no tiene fuerza para influir y la toman por el pito del sereno del Estado español.

En estos días de campaña no se ha aprobado el presupuesto de Cataluña. El PSC del sanchista Salvador Illa lo tiene acordado con Esquerra Republicana, pero no se hará público hasta la próxima semana, después del 17-M andaluz. También ha quedado aparcado lo que el Ministerio de Hacienda había pactado para la financiación singular catalana. Volverán a hablar en los próximos días, una vez pasado el luto.

¿Y qué me dicen de Puigdemont? Está calladito en su exilio dorado, como si se hubiera ido de vacaciones a la Patagonia en un crucero sin hatavirus. Calladito, gracias a los andaluces, ya que no le interesa molestar ahora. Pero pronto el Tribunal Constitucional debe autorizar su regreso a España. Nadie se imaginaba que se presentara en Barcelona en plena campaña andaluza. ¿Llegará para ver al Papa? Quizás en verano se pueda bañar en Cadaqués o en Sitges.

Se ha callado la señora Miriam Nogueras, que estos días no dice nada sobre lo que votará Junts. Ni siquiera se oye la queja de Aliança Catalana sobre los inmigrantes y la prioridad nacional de los castellers y las collas de sardanas. Y Gabriel Rufián no ha presidido los mítines de Por Andalucía, aunque aspira a ser el nuevo líder de la izquierda plurinacional. Ni Salvador Illa tampoco se ha esforzado para apoyar a su compañera María Jesús Montero, con la que compartió Gobierno en Madrid.

Además el Barça se proclamó campeón de Liga en el momento más oportuno. Ganando al Real Madrid en el Camp Nou. Lamine enarboló la bandera palestina la tarde del debate de las elecciones andaluzas. Un día después, salió Florentino disparando a lo loco. Hay casualidades estupendas. Pero, a partir de mañana, ya verán que todo sigue igual. Frankenstein volverá a ponerse la barretina y a pedir lo suyo.

José Joaquín León