PEDIR perdón, como tantas buenas costumbres, tiene influencias de la educación católica, arraigada en nuestra sociedad desde siglos pretéritos. Para que los pecados sean perdonados hacen falta cinco requisitos: examen de conciencia para asumir lo que se hizo mal, arrepentimiento, propósito de la enmienda para no reincidir, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. Se considera que pedir perdón, cuando se perjudica a alguien, es un ejemplo de buena educación. Y está escrito que se debe perdonar no solo siete veces, sino “hasta setenta veces siete”, según le dijo Jesucristo a Pedro.

Aquel Pedro al que se lo dijo Nuestro Señor era san Pedro apóstol, no era Pedro Sánchez. Este Pedro, que está veraneando en Lanzarote, no le pide perdón a nadie. Ni de palabra, ni por escrito. ¡Y mira que le gusta escribir cartas! Aquellas epístolas a la fiel militancia, cuando estaba deprimido. La última carta ha sido la que envió a la pérfida Europa, para quejarse de lo insolidarios que son con España. O sea, con él. Pero al rey de Marruecos no le ha escrito ninguna carta. Quizás porque el día de la invasión celebraban la fiesta del Trono en ese país, y los carteros estarían de descanso. O nadando en la playa de Ceuta.

A Pedro, que en vacaciones no escribe cartas, le gusta que pidan perdón sus enemigos. Esos sí, los demás, a pedir perdón. Por ejemplo, a Mariano Rajoy le dijeron que debía pedir perdón a los franceses, por una parida que escribió en un artículo deportivo. Mariano se hizo el loco. Y a los franceses tampoco se les pidió perdón cuando España les ganó en las semifinales del Mundial. Y no se le ha pedido perdón a Argentina, por ganarles la final. Su presidente es Milei, un facha de tomo y lomo. Y se pusieron farrucos después de perder, y tampoco ellos han pedido perdón.

Al rey Felipe le dijeron que era conveniente pedir perdón a México, por lo que montó Hernán Cortés hace algunos siglos. Los aztecas organizaban sus fiestas patronales con sangre y violencia, pero por eso no pide perdón la Sheinbaum. También deben pedir perdón todos los papas por los casos de pederastia de los curas, sean recientes o del siglo XX. Benedicto, Francisco, León y los que vengan. Todos, a pedir perdón.

Pedro tiene nombre de papa, pero él nunca pide perdón. Eso es solo para los que no sean de izquierdas. Con lo ejemplar que hubiera sido pedir perdón por no prevenir la invasión de Ceuta, con sus 82 muertos (o más) incluidos.

José Joaquín León