SI existiera el Premio Nobel de Turismo, este año se lo hubieran concedido a Pedro Sánchez, ese presidente superturista, que mientras invadían una plaza soberana de su país, se relajaba con sus merecidas vacaciones. Esa es la esencia del turismo, señoras y señores, disfrutar. Y si hay una marcha desde Marruecos a Ceuta, o si hay un eclipse total, o si todos los incendios gordos se acabaron en agosto, no se justifica un estado de alarma. Para relajarse en vacaciones se necesita tranquilidad. Sentarse en la hamaca, escuchar a Quevedo (pero no el autor de La vida del Buscón, sino el cantante canario), o leer a Lucía Solla, o engancharse a TikTok. O bañarse en la playa, o nadar en la piscina. ¿Ustedes qué hicieron en agosto? ¿Estabais de vacaciones? Pues él sí. No iba a comportarse como esos desgraciados que trabajan, o vienen para trabajar, o cobran el paro y no trabajan de camareros.

El presidente del Gobierno, en las islas Canarias; y el Rey, en las islas Baleares. Y el señor Vivas en Ceuta, ahí te quedas. El Rey viajó a Colombia, para la toma de posesión de un presidente de la fachosfera, un tal Abelardo. Acudió con el ministro Albares, fue antes del terremoto. Este ministro de Exteriores es uno de los que viajó de turista a Ceuta, pero al Rey no se lo permitieron. Felipe VI regresó a Mallorca, donde permaneció aislado. Pues un rey que no se aísle en agosto daría mal ejemplo.

Para rematarlo, se suspendió el viaje de Pedro Sánchez a Andorra, que es a donde se llevó el money el honorable Pujol. En Andorra abrieron cuentas bancarias algunos deportistas listos. Pero, tranquilos, la foto de Pedro en el telesilla era falsa. Nuestro presidente no tiene cuentas pendientes allí. Estaba de vacaciones, pero no en Andorra, que es un país independiente, con dos copríncipes: el arzobispo de la Seo de Urgell y el presidente de Francia. Es un principado raro, allí no hay ningún rey, ni es una república. Pero hay bancos, eso sí.

Señoras y señores, en el veraneo se puede aprender mucho. A Marruecos también se puede ir de vacaciones. No es una isla, pero tiene un rey que celebra la fiesta del Trono enviando 72.000 turistas a Ceuta. Si a nuestro presidente Sánchez no le dan el Premio Nobel del Turismo, si no lo inventan para él, es porque Trump, Milei, Meloni y la fachosfera nos odian y envidian. Y más aún desde que ganamos el Mundial.

José Joaquín León