ALGUNOS pequeños propietarios de pisos, que se lo compraron en las periferias (con el sudor de su frente y un hipotecón), estaban diciendo: “Maricarmen se debió comprar un pisito, y nadie la hubiera desahuciado, y se hubiera evitado sufrimientos, aunque no sería famosa la pobre”. Al final ha solucionado lo suyo, le queda ese triste consuelo. Por cierto, no se ha solucionado gracias al decreto troceado y rechazado, sino con un acuerdo, en el que ha mediado el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PP, esos bandidos que compran áticos y desahucian a las viejecitas. Aunque los que han agravado el problema de la vivienda desde 2018 son Pedro y sus muchachos, ¿no es cierto?

Puede que anticipe las elecciones, mira qué bien. Quizá piensa que va a pasar como en Berlín. Allí, gracias a una campaña basada en la vivienda, la izquierda de Die Linke fue el partido más votado. La diferencia es que en Berlín el 80% vive en pisos de alquiler y en España los alquilados son el 20,4%. El 73,6% de los españoles reside en pisos de su propiedad. Es el segundo país de Europa, tras Italia, con más propietarios.

La solución es la que dijo el ministro José Luis Arrese en los años 50: “Menos proletarios y más propietarios”. Con muchos proletarios podemos organizar acampadas televisivas en la Puerta del Sol, con las tiendas de campaña de Quechua de la multinacional Decathlon. En la Puerta del Sol tiene su sede la señora Ayuso, así que durante unos días pueden ser vecinos de la bruja del ático.

El Banco de España informó que en el periodo 2021 a 2025 se acumuló un déficit de 750.000 pisos en este país. La oferta no está al nivel de la demanda. Esa es la clave. El año pasado llegaron al mercado 92.000 pisos, pero fueron creados 240.000 hogares. Los emigrantes que vienen también buscan pisitos, no todos quieren ser vagabundos. En este país, por otra parte, los salarios son bajos y la gente no ahorra. Los sindicatos son laxos, no convocan huelgas generales, excepto que haya elecciones, no son como la CCOO de Marcelino Camacho y la UGT de Nicolás Redondo.

Comprar un piso. Ese fue el ideal de todas las generaciones de españoles en el franquismo y la democracia. Los alquileres baratos de pisos y locales se los cargó el PSOE, con Miguel Boyer, en 1985. Para la construcción y la vivienda, Pedro Sánchez es el presidente más funesto en la España de los dos últimos siglos. Los especuladores están encantados con él: desde hace 36 meses los precios de los pisos suben sin interrupción. Ha convertido la necesidad en un lujo.

José Joaquín León