UN siglo después, el surrealismo vuelve a estar de moda. Falta un mes para el disparate de esa huelga general del 11 del 11. Le han plagiado la idea a la Once, con su cuponazo del 11 del 11 de la Once. Ese día lo mismo puedes participar en una huelga general que te pueden tocar 11 millones de euros, con los que te puedes comprar 11 pisos de lujo y convertirte en buitre directamente. Para completar el surrealismo, en esa huelga general sería estupendo que pudieran rifar tres pisos junto al Retiro de Madrid, donados por fondos buitres para lavar su imagen carroñera. A eso se llama marketing social. Y le solucionarían el problema de la vivienda a tres indignados. Por algo se empieza.

Otros ya lo solucionaron. Ilustres politólogos sostienen que el chalecito de Galapagar hundió a Podemos. Decían que iban a asaltar los cielos de la Moncloa, y lo que consiguieron Pablo Iglesias e Irene Montero fue un chalecito en Galapagar. Las tiendas de camping en Sol se quedaron en un quiero y no puedo de indignados sin chalé, unos envidiosos, según los fachas de entonces.

Otra señora Montero, María Jesús, está contribuyendo activamente al surrealismo español en el siglo XXI. Fue ministra de Hacienda, antes de ser expulsada de los cielos de la Moncloa y arrojada a Andalucía para ganarse el pan con nuevas ocurrencias. La mejor es que la huelga general se organiza contra la oposición, lo nunca visto.

Y lo dice ella, que es tenedora de cuatro pisos de su propiedad, según la declaración de bienes que se publicó en el BOJA. Aunque le gana el ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, que pescó cinco. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, para predicar con el ejemplo, es propietaria de tres en Ciudad Real. En total, entre siete ministros tienen 24 viviendas, según Onda Cero. ¿Y qué pasa? A mí eso no me parece mal. Es como la parábola de los talentos, que algunos incrédulos no conocerán. Está en Mateo 25: 14-30. En resumen, se viene a decir que cada cual debe producir más talentos, según su capacidad, y no desaprovecharlos.

Nuestros ministros no tendrán otras virtudes, pero talento sí. Hace falta talento para montar una huelga general contra la oposición, y por la vivienda social, cuando el Gobierno no las construye y algunos de ellos son propietarios de tres o cuatro pisos. Y que la gente se lo crea. Olé ahí. La huelga surrealista del 11 del 11 es de cuponazo gordo.

José Joaquín León