RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del PP todavía peor. Un ejemplo: el podemita Pablo Echenique no ha dudado en calificar como imbécil y racista a Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, por representar al rey Baltasar y teñirse de negro. Y lo peor es que también lo ha considerado racista el futuro candidato de IU, Antonio Maíllo. Entre otros politiquillos de menor rango que se han sumado al disparate.

En Sevilla la gente se cachondea de tales paridas, pero en el resto de España han montado un revuelo de lo más cutre. Para empezar, deberían saber que los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, encarnan a Europa, Asia y África, y a las tres razas conocidas en los tiempos de Cristo. Salmo 71: “Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra”. Salmo 72: “Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan tributo”. No es racismo, es justo lo contrario. Cristo llega para salvar a toda la humanidad, sin distinción de raza ni nación, y eso fue una novedad revolucionaria. Y eso se conmemora en la Epifanía, con los Reyes Magos universales.

Por otra parte, resulta que el último rey mago representado por un político en Sevilla fue el socialista Juan Espadas, en 2017, cuando era alcalde, que salió como Baltasar precisamente, y bien embetunado que iba. Quizás por eso no han protestado los del PSOE. O porque también salió Alfredo Sánchez Monteseirín, cuando era alcalde, lo que no impidió a los compañeros de Maíllo en IU gobernar en coalición con el rey mago.

Este tipo de debates ideológicos de la ultraizquierda son los que están llevándolos a la ruina y sumiéndolos en la insignificancia. Pues entre la población no hay tantos bobos como ellos suponen, y cuando se hace alarde de imbecilidad en esos asuntos resulta que se les vuelve en contra. No se combate el racismo eliminando al rey negro.

No obstante, estoy de acuerdo en que ningún político debería encarnar a un rey mago en la cabalgata de Sevilla. Y, como ya han salido políticos del PSOE, del PA y del PP, se les podría decir con mucha educación, que no es conveniente. Tengamos la fiesta de los Reyes Magos en paz. Y sin imbecilidades.

José Joaquín León