QUEJARSE después de la Semana Santa y criticar la masificación y el alto número de nazarenos es una costumbre en Sevilla. Si pueden revisar los periódicos de hace 30 años, verán que se criticaba lo mismo a final del siglo pasado. Y aún más después de los incidentes de la Madrugada de 2000. ¿No ha cambiado nada desde entonces? Sevilla tenía (y tiene) la mejor Semana Santa del mundo. Es la cuestión esencial para entender lo que sucede. Este año, además, no ha llovido y han salido todos los pasos desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección. Con lo cual se ha podido ver la Semana Santa en su plenitud y en su realidad. Y sin incidentes graves, a pesar de algunos pesares.
El aumento de nazarenos se debe, en parte, a que es una Semana Santa más universal. No es sólo local. También participan cofrades de la provincia de Sevilla, de otras provincias andaluzas (sobre todo de Cádiz y Huelva), e incluso del resto de España y algunos lugares de la humanidad. Se suman a los sevillanos y no paran de crecer. Hace 50 años, las cofradías de la Madrugada tenían alrededor de 4.500 nazarenos (sumando las seis), y este año la Macarena tenía más de 4.200. El tiempo total de paso ha aumentado menos de dos horas en ese periodo Aun así, el retraso final fue de 40 minutos en Palos, menor que otros días.
La Semana Santa necesita estudios rigurosos, no sólo leyendas urbanas y tópicos. Por ejemplo, al valorar los tiempos, se debe tener en cuenta que las cofradías de capa de la Madrugada van en filas de tres nazarenos, o incluso cuatro; y las de negro, por parejas, al modo tradicional. Pero, en la Campana, los pasos de las cofradías de negro tardan cuatro o cinco minutos desde el palquillo a la entrada de Sierpes, mientras que los de capa tardan el doble de tiempo, como se puede ver en los horarios reales de la Madrugada de este año. Y de otros días. La jornada con más retrasos fue el Domingo de Ramos, con 85 minutos. Tampoco es nuevo, porque en la década pasada hubo un Domingo de Ramos con 90 minutos de retraso.
El cumplimiento de horarios fijados, en general, es asumible, como se vio el Miércoles Santo. Y no olviden que influyen los imprevistos. Se solucionaron con urgencia, incluso cambiando los itinerarios de tres cofradías (Borriquita, San Pablo y Redención) sobre la marcha, a causa de dos incendios el Domingo de Ramos y el Lunes Santo.
La Semana Santa de Sevilla está razonablemente controlada, cada año más. Y se puede mejorar, como todo. Pero es milagrosa, necesita milagros para que salga bien.
José Joaquín León
