ALGUNAS veces las verdades duelen. Y lo que dijo el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, es verdad. La prioridad nacional puede ser “ilegal y anticonstitucional”. Y, por lo tanto, darle hilo a esa cometa sería fascismo, aunque no guste esa calificación. Porque ponen a una nación por encima de las otras. Aparte de eso, tampoco es propio de personas que se consideran católicas. Un repaso a los discursos del Papa, o la lectura de su encíclica Magnifica humanitas, puede aclarar las ideas al respecto. La cuestión no es si las palabras de José Luis Sanz eran unan piedrecita en el camino de las negociaciones, sino que su advertencia va a misa.
El alcalde, por cierto, pactó con Vox en Sevilla. Sin embargo, no se aprobó la prioridad nacional, cuando Vox la presentó en un pleno municipal, y solicitaban que el SAS no atendiera a los inmigrantes ilegales. Otra medida que, además de inconstitucional, no sería cristiana. Pues en el Evangelio se puede leer lo que enseñaba Jesucristo a los judíos, cuando trataban mal a los samaritanos. Nuestro Señor Jesucristo recuerda que los samaritanos también son hijos de Dios. O sea, personas humanas, como dice León XIV en la encíclica. La humanidad magnífica es eso: no hay que engañar con la IA, ni portarse como las bestias.
En el Ayuntamiento de Sevilla no se ha aprobado la prioridad nacional. Sin embargo, José Luis Sanz sabe que, para ser alcalde, su PP necesitó los tres votos de Vox. Y que, para tener presupuestos, su PP necesita los tres votos de Vox. Y que, para ciertas cuestiones de la ciudad, cuando necesita ganar sí o sí en los plenos, sería imposible en caso de que Vox uniera sus votos a la izquierda.
La prioridad nacional es una parida que lanzaron los de Vox desde Madrid, y que han colado en los gobiernos regionales porque el PP no fue capaz de pararles los pies, a pesar de que olía mal el asunto. Que en tres regiones lo hicieran mal no obliga a que se coman el sapo en Andalucía.
Y, además, al PP en Sevilla le ha ido bastante bien sin la prioridad nacional. En las últimas elecciones andaluzas, resultó que el PP consiguió en Sevilla capital 19.304 votos más que en 2022. Y también resultó que Vox obtuvo 1.148 votos menos que entonces. Con más participación en las urnas. No se puede decir que sea por eso. Sin embargo, se puede observar que existe vida más allá de tragarse la prioridad, solo porque lo exija Santiago Abascal, que intenta ordenar y mandar en las autonomías desde Madrid.
En los ayuntamientos parece que no negocia Abascal, sino los concejales, y así es más razonable llegar a acuerdos.
José Joaquín León
