LA segunda estrella ha llegado como la primera. Aquella noche del domingo 11 de julio de 2010, en Johannesburgo, se pareció mucho a la noche del domingo 19 de julio de 2026, en Nueva Jersey-Nueva York. Han pasado 16 años. Las calles han vivido la misma explosión de fiesta y alegría, de unidad en torno a un ideal, en este país crispado y dividido por sus políticos. Dos finales, dos victorias y dos estrellas de campeones del mundo. Dos éxitos por 1-0 en la prórroga, que debieron llegar antes. Dos héroes, Andrés Iniesta y Ferrán Torres, dos jugadores del FC Barcelona. Dos latigazos a la red, cuando ya se preparaba el fantasma de los penaltis.
Dos entrenadores, Vicente del Bosque y Luis de la Fuente, a los que buscaban sustitutos desde antes del Mundial y querían echar después del primer partido. La prensa deportiva madrileña indignada. En 2010 por no convocar a Raúl. En 2026 por no convocar a Carvajal. De la Fuente no ha llamado a ningún jugador del Real Madrid, que tiene un equipo titular con once extranjeros (según diría Rajoy), fichajes multimillonarios para no ganar ningún título este año. Y, para colmo, en la selección hay jugadores de las canteras catalanas y vascas, futbolistas andaluces y de todas las tierras de España, hasta un moro de Mataró y un negro de Pamplona (según dirían los xenófobos), aunque el mejor jugador del Mundial, Rodri, es madrileño. Ahora lo quiere fichar Florentino, porque juega en el extranjero.
Dos presidentes del PSOE en el Gobierno de España: Zapatero en 2010 y Sánchez en 2026. Los más visionarios dicen que en 2030, para el Mundial que organizará España (con Marruecos y Portugal), Zapatero podría estar en la cárcel. La Roja se ha coronado dos veces como reina con los rojos. Y con Felipe VI, que entonces era príncipe. Para los que no sois del PSOE queda un consuelo: un año después de ser campeones en Sudáfrica hubo elecciones, y ganó el PP con un gallego, Mariano Rajoy, que ahora escribe artículos deportivos y crea problemas diplomáticos. Un año después de ser campeones en EEUU habrá elecciones, ya no las podrá retrasar más, y quizás las gane el PP con otro gallego, Alberto Núñez Feijóo, que también crea algunos problemillas por chorradas que se podría ahorrar.
Pero la vida no es igual en 2026 que en 2010. En ese tiempo, han aprendido a robar partidos con el VAR, que antes no existía. Y anulan un gol por un flequillo, el dedo gordo del pie, o una raya torcida. A De la Fuente lo nombrarán marqués, supongo. Se lo merece. Por aportar sensatez, y por ser siempre fiel a sus ideas.
José Joaquín León
