POR culpa de la invasión de Ceuta, favorecida por los actos festivos del amigo Mohamed, este año no hemos leído portadas de periódicos con serpientes de verano. Hemos tenido el mercado de fichajes, eso sí, que si se cumpliera en todos los fichajes rumoreados, hubiera dejado plantillas de 65 futbolistas en el Betis y el Sevilla, para alegría de Manuel Pellegrini y Luis García Plaza, que tendrían más para elegir. Pero hoy en día los equipos de Champions League venden hasta a futbolistas que se van llorando. Tan tiesos están. La Liga ya no es lo que era, cada año empieza antes. La tarde de la Virgen de los Reyes no hubo corrida de toros, sino un Sevilla-Rayo Vallecano. Dicen que el fútbol también influye en el veraneo.
A principios de agosto, ya se estaba comentando si este año se han ido más o menos sevillanos a veranear. Una vez que el mes de las vacaciones mayoritarias ha terminado (y estamos en un septiembre caluroso) esta controversia no se ha aclarado de un modo fiable ni unánime. Es decir, unos dicen que este año han veraneado menos sevillanos. Y otros afirman que este año han veraneado más sevillanos. No faltan quienes opinan que este año han veraneado los mismos sevillanos de siempre, y que se han quedado en sus casas los mismos sevillanos que no veranean nunca.
Por veranear, se suele entender ir a la playa. El bronceado delata. No sé por qué, no se considera veraneo ir de viaje a Groenlandia, la Antártida, o La Mareta de Lanzarote. Hay gente para todo. Siempre que ocurre una desgracia mundial, así sea en Colombia, o en Nepal, hay víctimas españolas. Y desaparecidos. Suelen ser compatriotas que no se fueron a veranear a Matalascañas, a Chipiona, ni a Fuengirola. El veraneante exótico (no confundir con erótico), frente al veraneante de proximidad.
Los eruditos del turismo dicen que ahora se veranea menos días. Debido a los precios de los alojamientos en las costas andaluzas, que parecen de Alí Babá y los 40 ladrones. Ya te cobran por un cuchitril lo mismo que por una suite de un hotel de cinco estrellas para un eclipse. Y así las carreteras de Cádiz y Huelva se colapsan todos los días. Unos 300.000 viajes a Cádiz han contabilizado en junio. Cientos de sevillanos van y vuelven a las playas en el día, en su coche, o en el tren botijo de Cercanías. El veraneante de agosto completo se está perdiendo. Como se perdió el Trofeo Ciudad de Sevilla. Siempre quedarán los toldos. O tampoco.
José Joaquín León
