TENER cerrada la iglesia del antiguo convento de Santa Clara, desde hace 20 años, es una burrada cultural. En ninguna ciudad civilizada del mundo libre se consentiría algo semejante. Hay que recordarlo en estos días de diciembre, cuando por fin se ha firmado el acuerdo de novación entre el Arzobispado y el Ayuntamiento para rehabilitarla. Precisamente cuando anuncian una subvención para obras en Madre de Dios, y cuando otros conventos siguen amenazados de ruina. La Sevilla de las monjitas de clausura no vive sólo de los dulces en el Alcázar, aunque sea una ayuda necesaria.

EN las pasadas elecciones andaluzas consiguieron representación cinco partidos (PSOE, PP, Ciudadanos, Adelante Andalucía y Vox). En realidad son más, porque Adelante aglutinaba a Podemos e Izquierda Unida, con el añadido cuasi simbólico de Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza. Pero en la circunscripción electoral de Sevilla se presentaron otros 10 partidos que no obtuvieron representación. Son los irreductibles de la política, los últimos románticos de la ideología, los defensores de la ortodoxia minoritaria. En ellos militan personas poco conocidas, que competían con listas encabezadas por Susana Díaz, Juan Antonio Marín Juan Ignacio Zoido, Antonio Maíllo o Francisco Serrano.

SE trata a los chinos en Sevilla con una doble vara de medir. Según lo que compren, es bueno o es malo. Cuando se dedicaron a buscar locales para abrir comercios, con material procedente del polígono de Cobo Calleja, de Fuenlabrada (Madrid), la gente empezaba a santiguarse. Iban a acabar con el comercio tradicional. Estaban subiendo los precios de los locales por culpa de los chinos (lo mismo que dicen ahora del jamón, que también se va a encarecer porque los chinos lo pagan más caro), y así, hasta que llegó la crisis del comercio chino-sevillano por causas que sería prolijo explicar. Y hasta que  el poco comercio local superviviente y los mercadillos empezaron a vender lo mismo que el Corazón chino de la calle Puente y Pellón.

LO bueno de hacer preguntas parlamentarias es que se deben contestar, y en ocasiones se les ve el plumero. Es el caso del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, hombre atormentado por lo que le piden: un puente por aquí, un túnel por allí, un Metro más allá… Y así va dando capotazos, y si te he visto no me acuerdo. Vino este ministro a Sevilla, y no me refiero al día del paseíto de Pedro y Susana por los jardines de San Telmo, sino cuando dijo algo de ampliar los tableros del puente del Centenario, y explicaron el caso del puente de Rande en la ría de Vigo. De inmediato, se presentó como una excusa cutrecilla para ahorrarse los túneles de la SE-40. Sin embargo, ahora se ha visto que es peor, mucho peor. Nada de ampliarlo a ocho carriles. Lo único que ofrecen es cambiarle los tirantes.

ES curioso que en casi todas las mesas de los barrios hartos ganó el PSOE, que es el partido que gobierna el Ayuntamiento. No estarán tan hartos, ¿no?; o quizá sean unos jartibles. Pero, ojo… Han ganado más cortitos que otras veces. Está claro que a la hora de votar lo que más influye es la ideología. Vivimos en una sociedad que se ha bloqueado entre la derecha y la izquierda, incluso por los extremos. Así los que inclinan la balanza son los del centro. En Sevilla hay barrios inasequibles al desaliento. En general, aunque desinflados, el PSOE y el PP siguen siendo las opciones mayoritarias, el eco del bipartidismo no se ha extinguido, sino que se ha bloqueado, a diestra y a siniestra. Aún así, el PSOE ganó en seis distritos y el PP en cinco. Esto es importante, de cara a las municipales. No va a ser de cara al sol. Ni de cara a la internacional. Porque todo se queda en la Plaza Nueva.