SI hay un hombre que es historia viva del Cádiz CF, ese es Francisco Márquez Veiga. Así empezaba una semblanza que escribí de él, en la serie Gaditanos de perfil, que se publicó en 2015. Hoy digo que era mucho más: un gran señor y una buena persona, que vivió en una ciudad que perdimos, y que conoció a los personajes y personajillos que pasaron por aquí en las últimas ocho décadas. Ha muerto a ocho días de cumplir los 97 años. Y a seis días de que jugara el Cádiz con el Celta, dos de sus tres equipos del alma. El otro era el Rápido de Bouzas. La última vez que hablé con él por teléfono, hace algunas semanas, fue gracias a su hija Mercedes. Paco Márquez Veiga ya no oía bien, pero había vuelto a leer lo que escribí de él, y se mostraba agradecido.
LA bronca por el supuesto insulto racista del futbolista cadista Cala al valencianista Diakhaby fue algo más que un incidente deportivo. En la polémica participaron algunos políticos, incluido Pablo Iglesias, entonces líder de Unidas Podemos, acusando sin pruebas al jugador del Cádiz. Jamás se probó que existiera tal insulto. Los comités deportivos no adoptaron ninguna sanción, al no existir pruebas, a pesar de los estudios y análisis realizados. Aún así, en algunos medios nacionales ya habían condenado a Cala. Tardó tiempo en olvidarse este asunto. Pero en Valencia lo removieron para crean mal ambiente en el partido de Copa del Rey. Y tuvo el bochornoso epílogo de una provocación de Diakhaby a Cala, tras su expulsión, que se pudo ver por televisión en toda España.
CONSTRUIR una plataforma eólica marina entre la Caleta de Cádiz y la Costilla de Rota parece un invento del TBO, una idea propia del profesor Franz de Copenhague. Por cierto, en Dinamarca, el Reino Unido, Alemania, Holanda y la Europa del norte, en general, gusta mucho la energía eólica marina. Siempre he oído que en el Mar del Norte se puede aprovechar mucho mejor que en el Golfo de Cádiz. Incluida la zona caleti, supongo, que no es de las más ventosas. En la factoría de Dragados de Puerto Real son especialistas en construir plataformas y material eólico marino, que les encargan para el norte de Europa, con sus mareas recias y vendavales terroríficos. Para mí, lo peor de poner una plataforma eólica marina en la Caleta es que destrozarían las puestas de sol. Por eso, me sorprende que los críticos no pongan más énfasis en que se cargarían el paisaje.
EN estos días, bastantes gaditanos están descubriendo que hay una avenida en su ciudad a la que se denomina popularmente La Transversal. Y no es porque aglutine a votantes de derecha y de izquierda entre sus vecinos (que también), sino porque en teoría permitiría circular desde el Paseo Marítimo, a la altura de Asdrúbal (antigua plaza de toros), hasta el puente de la Constitución de 1812 (conocido como el Nuevo Puente). Esa avenida ya existía en gran parte, pero sufría un tapón en la zona conocida como la Guardia Civil (donde ya no está la Guardia Civil), que impedía disfrutarla en toda su grandeza presentida. En el año VI de Kichi se ha conseguido. Pero tiene un problema gordo: está mal aprovechada.
HA impactado que el presidente de la Junta, Juanma Moreno, dijera que quiere convertir a la provincia de Cádiz en “la locomotora económica de Andalucía”. Lo dijo tras el Consejo de Gobierno en el Oratorio de San Felipe, en el que anunció la inversión de 223 millones de euros en la provincia, y se comprometió a avanzar en los proyectos del nuevo hospital en Puntales, la Ciudad de la Justicia en Loreto y el tranvía de la Bahía. Es decir, tres proyectos que la gente se toma a cachondeo, pues la cosa comenzó en los tiempos de Manuel Chaves, y tampoco lo cumplieron dos presidentes socialistas más, José Antonio Griñán y Susana Díaz. Decirlo es fácil, y lo dice cualquiera. Creerlo, a día de hoy, es materia de fe. Aunque ahora gobiernen el PP y Ciudadanos en Andalucía.