EN Cádiz salían dos cabalgatas todos los años: la de los Reyes Magos y la del Carnaval. En 2021 no salió ninguna, fue un mal año para el cabalgateo local. En 2020 salieron las dos, y fue el último año en que se vio una cabalgata por la Avenida. Después se han visto manifestaciones, unas más pacíficas que otras, pero cabalgatas no. Por consiguiente, la de la tarde de hoy, 5 de enero, víspera de la fiesta de la Epifanía, romperá una mala racha, pues han pasado casi dos años desde que se vio un acontecimiento semejante. Es posible que en este 2022 recién estrenado se vea otra cabalgata, la de las Fiestas Típicas, allá por junio. Aunque la del Carnaval no se verá, porque la han aplazado, debido a la pandemia que nos azota y que, probablemente, presentará a finales de febrero una situación mejor que la actual.
LA gente obediente lo está diciendo: se nos va 2021, que ha sido el año de las vacunas. Los chinos ponen a los años nombres de animales: la rata, el buey, el tigre, el conejo y otros así. Los chinos no le pusieron nombre al coronavirus, pero decían algunos científicos que el virus procede del murciélago o el pangolín. La madre que los parió (al murciélago y al pangolín, o al bicho que hiciera la faena), porque van dos años de contagios. En diciembre de 2020 Sánchez dijo que esto se acabaría de una vez por todas con las vacunas, y que alcanzaríamos la inmunidad de rebaño en agosto, o así. Y ya ven… Ahora el bicho se llama ómicron. Pronto no quedarán letras griegas.
UN reconocido escritor gaditano, llamado José María Pemán, considerado fascista hoy en día y liberal monárquico cuando lo escribió, publicó en 1970 un libro titulado Mis almuerzos con gente importante. Un reconocido escritor no gaditano (nacido en Barcelona), llamado Manuel Vázquez Montalbán, considerado comunista cuando lo escribió y olvidado por los comunistas de hoy en día, publicó en 1984 un libro titulado Mis almuerzos con gente inquietante. En la España del último tercio del siglo XX, los buenos escritores y periodistas de la derecha y la izquierda, como Pemán y Vázquez Montalbán, además de artículos, podían escribir libros en los que se referían a personas con las que simpatizaban más o menos, pero con las que habían convivido. Además, los almuerzos de antes no eran como los de hoy en día. Y no se anulaban por un quítame allá esos virus.
LA Navidad es el tiempo de los desplazamientos y las ausencias. La Navidad podría ser el motor que moviera al mundo. Todo comenzó en Belén, un pueblo que hoy no podrán visitar los peregrinos, aunque los guíe una Estrella, porque los viajes a Israel vuelven a prohibirse a causa del coronavirus. A Belén viajaron José y María, para unos trámites burocráticos, y allí la sorprendió el parto, con el nacimiento de Jesús. Se cobijaron en un portal, como unos sin techo. Y a los pocos días huyeron a Egipto, como unos refugiados, a cuyo hijo quería matar Herodes. Aquella familia procedía de Nazaret, pero en el día de la verdad se habían desplazado a Belén. Fueron migrantes y refugiados, hasta que pudieron volver a casa.
UNA característica del populismo es el oportunismo. Incluso aprovechar las desgracias en beneficio propio. Es lo que hace Kichi, al defender ahora que fue un acierto aplazar el Carnaval a mayo y junio, porque la evolución de la pandemia lo haría casi imposible en enero y febrero. ¿Hubiera pedido perdón él si la evolución de la pandemia hubiese sido la contraria y hubiéramos llegado a enero y febrero en mejores circunstancias? Al margen de eso, Kichi sigue jugando a aprendiz de Nostradamus. Y es verdad que en enero o febrero hay más posibilidades de pandemia de Covid 19 (y de casos de gripe) que en la primavera avanzada. Pero la cuestión de fondo es que el Carnaval, la Semana Santa, el Corpus, los Juanillos, los Tosantos, la Navidad y todas las fiestas religiosas o laicas deben celebrarse en sus fechas. Y si no se puede, pues se suspenden ese año y se espera al siguiente.