ESTAMOS volviendo a los usos y costumbres de la posguerra española, si bien con un toque más moderno, y sin cartillas de racionamiento, aunque con ingreso mínimo vital y más usuarios en los comedores sociales. Es el escudo social, que dice Pablo Iglesias, reconvertido en el nuevo Capitán Trueno. Este verano no tiene nada que ver con los anteriores, de modo que se pretende recuperar una costumbre perdida: veranear en Sevilla. En los últimos años, el sevillano estorbaba en Sevilla durante el verano, ya que acudían personas raras de otros países, acostumbradas al calor, como los asiáticos (principalmente de China, Japón y Corea del Sur), que no se quejaban por los 40 grados y ya venían entrenados. Y se sumaban ingleses y otros extranjeros de la Costa del Sol. Y los cruceros. ¿Os acordáis de los cruceros? Estarán en la oficina de objetos perdidos, con los búcaros, si es que no se ha perdido la oficina telemática.

HOY vuelve el Jueves. Algunos pensarán: como todas las semanas, siempre llega después del miércoles. Pero, naturalmente, se trata del verdadero Jueves de la calle Feria, que volverá a instalarse. El tradicional mercadillo (cuyo origen algunos sitúan en tiempos de San Fernando, o algún siglo por ahí) ha sido de lo último en volver, junto con la calle Hernando Colón cerrada, Santa Cruz vacío y las procesiones, que no han vuelto y sabe Dios cuándo volverán, a ver si da tiempo para la Virgen del Amparo. El Jueves hoy no abre sus puertas, porque no las necesita, sino que vuelven a instalar los puestos, si bien reducidos al 50%, con 68 a la semana.

CON ese candor angelical de lo políticamente correcto, van poniendo señuelos a conveniencia y así despistan. Han reconocido que Sevilla depende del turismo. Y, de vez en cuando, también se asume la importancia del sector aeronáutico, como principal industria. Recuerden que en Sevilla organizaron un Aerospace, en el que participaron 450 empresas de 29 países (¡qué tiempos!), cuando podían acudir a Fibes sin mascarillas. ¿Recuerdan lo que dijo el ministro-astronauta Pedro Duque en cierta sesión? Mejor no repetirlo, por piedad. Se hablaba de que había 130 empresas aeronáuticas andaluzas. No se sabe cuántas sobrevivirán. Si bien es cierto que más del 80% de la facturación depende de Airbus. Por lo que si esta empresa se hundiera, sería para cantar el Réquiem de Mozart.

EGIPTO tuvo fama por sus faraones y sus plagas bíblicas, entre otras cuestiones. En Sevilla el faraón más conocido es el de Camas, Curro Romero, pero de plagas estamos bien surtidos. Leímos en la prensa unas declaraciones de Milagros Fernández de Lezeta, directora de Anecpla (Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental), alertando de que a causa del confinamiento del coronavirus han aumentado las plagas en Sevilla. Las ganas de comer de estos bichos se han juntado con el calor, formando ese cóctel veraniego que tanto da que hablar. Ratas y ratones, mosquitos y mosquitas, cucarachas y cucarachos, pulguitas y puede que otros insectos variopintos, sin olvidarnos de algunas cotorritas dispersas, salen de sus aposentos hacia otros barrios, sin pararse a pensar si son pobres o ricos. Van a por todas.

ENTRE las propuestas que planteó el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos estaba el control de las casas de apuestas para acabar con la ludopatía. Otro cuento chino, como se ha visto después. Alberto Garzón (ese ministro que puede con todo porque no sirve para nada) se erigió en el paladín del combate contra el juego que azota a la juventud, y bla, bla, bla. Se sabía, desde el principio, que iba de postureo. Basta con ver los partidos de la recuperada Liga. En los descansos, casi toda la publicidad en televisión se dedica a casas de apuestas y coches (privados, por supuesto, nada de transporte público). En lo referido a las apuestas, los mismos locutores y comentaristas hacen publicidad y aconsejan, a ver quién pica. Esos partidos televisados los ven jóvenes y niños, que saben quiénes son esos presentadores y presentadoras que los animan a jugar. Eso sí, con responsabilidad...