TIENE guasa que en este Jueves Santo, en Sevilla, esté todo el mundo pendiente del coronavirus. Pero ¿qué le vamos a hacer? Ahora la discusión se centra en si hay más muertos o menos, cuando en las cifras oficiales ya vamos por 14.555 en España. En esta pandemia, el mayor problema es que la ignorancia está en el poder. No supieron qué hacer, adoptaron decisiones equivocadas y siguen dando palos de ciegos. Ayer, la directora adjunta de Emergencias, María José Sierra, dijo que no sabe si las medidas se levantarán en unas autonomías antes que en otras. O en plan de todos por igual, valientes, a ésta es. El Gobierno hizo un seguidismo de varios errores gordos de la Organización Mundial de la Salud, en vez de apostar por auténticos expertos y fijarse en China, que va dos meses y medio por delante en el coronavirus.
ESTA crisis del coronavirus ha reforzado a determinados sectores productivos, que funcionan a la altura de las circunstancias. Uno de los más eficaces está siendo el de la distribución en los supermercados. Con esa facilidad que tiene el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para demonizar a las empresas privadas, los habían acusado de ser los causantes de la ruina de los agricultores, por tirar los precios. Era una falsedad. En los precios del campo influyen otros factores, algunos causados por el Gobierno. Por otra parte, en las circunstancias actuales, encarecer la alimentación sería una barbaridad: penalizaría el consumo y agravaría la crisis social.
EN estos días de Semana Santa, abundan los memes en los que se ve a nazarenos paseando el perro, o con el antifaz a modo de mascarilla, y otros así. Se entiende, teniendo en cuenta que la gente está aburrida, a pesar de los videos para el recuerdo. La gestión que se ha hecho del coronavirus en España sería para tomársela a broma, pero es triste. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, cuya gestión es memorable (ayer dijo que las medidas “están funcionando”, porque los muertos han bajado a 637, aunque vamos por 13.055), ha dejado caer el globo sonda de que habrá que utilizar mascarillas para salir a las calles. El coordinador de Emergencias, Fernando Simón, insistió en no recomendarlas, al principio de la pandemia, porque le parecían innecesarias.
ESTA crisis del coronavirus avanza a la medida de Internet. Quiero decir, que si no se hubiera inventado sería una crisis completamente diferente del todo. Internet, al que se consideraba como un invento del Maligno, ha salido reforzado y se ha visto que también puede ayudar a sobrellevar las desgracias. Se está comprobando en estos días de la Semana Santa confinada. No hay pasos en las calles, pero los cofrades (y hasta los que no lo son) se buscan la vida como pueden. Los tiempos han cambiado una barbaridad. Antes de los confinamientos, cuando estabas enfermo o impedido, sólo podías ver la misa de la 2 de TVE, que Pablo Iglesias se quería cargar. A consecuencia del coronavirus, ha mejorado la oferta televisiva en materia religiosa.
LOS datos de la pandemia del coronavirus en España son mucho peores que en otros países. Y no me refiero al número de casos oficiales, que es aleatorio, pues no se conocen con exactitud, por falta de pruebas. En España se considera que el número real de contagiados es entre cuatro y ocho veces más de lo que dicen las estadísticas. Pero lo más grave es el número de muertos. El 20% de todos los fallecidos por coronavirus en el mundo son españoles. Es el segundo país con más muertos tras Italia. Puede que otros, como EEUU, no hayan alcanzado sus picos. Y que China falseara sus estadísticas. Pero en esos países la población es muy superior a los 47 millones de habitantes de España. Aquí la incidencia de la pandemia es desastrosa.