SEGÚN lo que hemos visto en los últimos días, existe un serio peligro de que los casos de coronavirus sufran una segunda oleada. Esto hay que decirlo y explicarlo a la gente. Lo deben evitar ahora, para no lamentarlo en mayo. Y, desgraciadamente, viendo las intervenciones del ministro de Sanidad, Salvador Illa, se nos ponen los vellitos de punta. Es igualito que Pedro Sánchez. Se dedican a poner excusas para justificar sus responsabilidades. Para no cargarse eso que llaman la desescalada, hay dos cuestiones básicas: Primera: Cortar la cadena de propagación de la epidemia, detectando a los asintomáticos. Segunda: Cumplir todos (incluso Pablo Iglesias) las medidas de seguridad personal. Sin eso, podemos estar confinados hasta el verano y con miles de muertos más en España.
EN algún momento de la desescalada, volverán a abrir las iglesias. Con las medidas de seguridad pertinentes, y con precauciones, pero abiertas a los fieles. En Andalucía, la primera diócesis en cerrarlas fue Sevilla, mientras cinco obispos optaban por mantenerlas abiertas. Fue un acierto de monseñor Asenjo y de quienes le asesoraron, porque así evitó incidencias lamentables que posiblemente hubieran ocurrido. Ha sido un testimonio de responsabilidad. El Gobierno no incluyó el cierre de templos inicialmente. Por no tocar la libertad de cultos y porque sabían que la Conferencia Episcopal recomendaba cerrarlas. Pero no debe ocurrir que abran Zara, Mango y Cortefiel y que las parroquias sigan cerradas. La Junta propone misas para el 3 de mayo.
LA Feria no es como la Semana Santa. Entre otras cuestiones, porque no hay cofradías. Es cierto que 30 hermandades y varios grupos de hermanos tienen casetas, pero no es lo mismo a la hora de montar una Feria virtual. En Semana Santa, algunas cofradías recrearon sus recorridos de otros años. “A esta hora estaríamos entrando en Campana” y te ponían un vídeo o unas fotos. “A esta hora nuestro paso de palio estaría saliendo por la Puerta de los Palos” y te subían otro vídeo. Para las casetas se podría hacer eso: “A esta hora estaríamos en el pescaíto”. Y subir un vídeo a Youtube. Pero un vídeo de la calle del Infierno sin el niño en los cacharritos, y con el cuñado Pepe simulando el infernal ruido de la atracción, es patético. Y no digamos si imitas al Circo Sensaciones. Para eso es mejor ver a Illa en una rueda de prensa del Mando Único.
HAN suspendido los Sanfermines en Pamplona y la Oktoberfest de la cerveza en Múnich, y a continuación confirmaron que no habrá mini Feria en septiembre. Se ha anunciado, precisamente, cuando debía comenzar la verdadera Feria de abril. Ya estaba escrito: era normal que Juan Espadas y Juan Carlos Cabrera intentaran apurar, antes de confirmar la renuncia. Pero es absurdo inventarse un sucedáneo de Feria, cuando están cayendo todas las celebraciones semejantes. En septiembre estaremos desconfinados, se supone, y con cierta tendencia a normalizar la vida, incluso en los bares, con permiso de la ministra podemita Yolanda Díaz, pero hay temor a una segunda oleada del coronavirus en la temporada de otoño-invierno. En Madrid, Díaz Ayuso ha anunciado la suspensión de todas las fiestas y verbenas hasta octubre.
LA rectificación del Gobierno para que los niños puedan salir a pasear ha provocado un cachondeo general. Es un ejemplo más de que el problema no es de izquierdas ni de derechas, sino de ser eficaces o inútiles, como Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Con el terrible problema añadido que ser inútiles cuesta vidas y ruina. En la rectificación de los niños, este Gobierno consiguió aglutinar en contra a todo el arco iris político: desde Vox a los Anticapitalistas. Incluso algunos socialistas horrorizados tuitearon en contra de la medida que anunció María Jesús Montero, cuyo papelón como portavoz está siendo inolvidable. Ya supera a Isabel Celáa, lo que parecía imposible.