LA consejera de Fomento, Marifrán Carazo, ha dicho que las obras del Metro de Sevilla, en la línea 3, empezarán en 2022 y serán licitadas en 2021. ¡Ay, Marifrán! Otra consejera, Rosa Aguilar, ya hizo profecías en su momento y le salieron fatal. ¡Ay, Marifrán, te la has jugado! Porque las profecías de Nostradamus las carga el diablo, y a finales de 2022 se supone que habrá elecciones autonómicas. No se sabe quién será el candidato o candidata del PSOE, eso también hay que decirlo. Pero no es lo mismo si hay campaña de Juanma con tuneladora y zafarrancho, o estamos como ahora. Asimismo hay que decir que por primera vez desde la década pasada (o sea, desde las profecías de Rosa Aguilar), la gente cree en las obras del Metro. Hay fe, esperanza y caridad. Eso puede haber animado a Marifrán, que se ha lanzado sin paracaídas.

POR fin el consejero de Educación y Deportes de la Junta de Andalucía, Javier Imbroda, ha demostrado sus dotes de entrenador. Fue seleccionador nacional de baloncesto y dirigió a los equipos de Unicaja de Málaga y Caja San Fernando de Sevilla, con lo cual se aprecia que tuvo buen trato en las alturas. Pero hasta ahora no se le había notado. Así que ha aprendido del PSOE, aunque él esté puesto ahí por Ciudadanos; y cuando los otros extendían la cortina de humo del pin parental para hacer lo que más les gusta (que es asustar a la gente, diciendo que viene el lobo de Vox, mientras han metido a la Caperucita Roja de Podemos en la Moncloa), pues él ha hecho lo mismo: otra cortina, que además se la apoya el socialista Juan Espadas, alcalde de Sevilla. Y así ha propuesto que el estadio de La Cartuja opte a acoger las finales de la Copa del Rey de fútbol en 2020, 2021, 2022 y 2023.

RAJOY ha vuelto a Sevilla, una ciudad donde el PP le permanece fiel. A estas alturas, Mariano se ha convertido en un Adolfo Suárez gallego y barbudo, que va evocando por las principales ciudades el centrismo perdido. Si bien no lo hace políticamente hablando, sino presentando el libro de sus memorias, que se llama Una España mejor (el título ya sugiere que vamos a peor), y en el que intenta hacerse justicia, ya que nadie se la hace. Escribir bien de Rajoy suena muy raro, porque había una campaña orquestada para cargárselo. Su gira no es como las de Javier Sierra o Santiago Posteguillo. Rajoy no es un novelista histórico, sino que lo presentó Juanma Moreno, al que se ve como un discípulo amado.

EL alcalde de Sevilla, Juan Espadas, no suele ser un hombre de runrunes. Por eso, no creo que le beneficie el ambiente que se está creando. Al maniobrar en Madrid, y ser situado entre los eventuales candidatos a suceder a Susana Díaz (también sonó como ministrable), se ha arriesgado a que se le vea como un alcalde provisional. Es decir a que se abra otro melón, antes de estar maduro. ¿Quién le sucedería en el Ayuntamiento de Sevilla? ¿Y cuándo? Quizá por eso ayer matizó el discurso y hasta negó su fecha de caducidad: ya no parece tan seguro que deje la Alcaldía después de ocho años en el cargo. Ya no cierra la puerta para 2023.  Tampoco está mal ser el alcalde de Sevilla, que es la cuarta ciudad con más habitantes de España, a pesar de no llegar a los 700.000. Ya he escrito que lo natural sería considerar a Espadas como un barón, por ser el principal alcalde que tiene el PSOE en este país. Pero la baronía de don Juan está verdísima.

GUSTE o disguste, casi todo lo que se hace en Sevilla se enfoca hacia el turismo. Al turista le quiere cobrar Juan Espadas un euro (o dos), como contraprestación por las molestias que origina. Mientras en otras ciudades pagarían gustosos un euro (o dos) a cada turista, si acudieran tantos como a Sevilla. Algunos y algunas no llegan sólo para ensuciar y dar por saco. Ha sido revelador que la programación de ópera del Teatro de la Maestranza para 2020-2021 se presente en Fitur. Esta semana los políticos municipales, provinciales y regionales de toda España y parte del extranjero se reúnen en Madrid, donde se celebra la gran feria del turismo español. Con sus casetas, a las que acuden estos feriantes. ¡Ay, quién trincara la Fitur para Sevilla! Es mucho mejor que la gala de los Goya.